El chapopote en el Golfo de México está convertido en una pesadilla en Veracruz.
Todo indica… (parece) para proteger a PEMEX.
Por ejemplo, la última declaración de Nahle, la góber preciosa: “Hablar del derrame de hidrocarburos es atacar a Veracruz”.
Caray, vaya insolencia.
Todavía más: “Los ataques (por el chapopote) son a Veracruz”.
Sabrá el chamán la respuesta social, por ejemplo, entre tantos otros, de la población de Pajapan que vive de la pesca y desde hace un mes ni un charal han podido capturar para ganarse unos centavitos.
Y por eso mismo, la incendiaria protesta colectiva.
Tan intensa como la marcha en la ciudad jarocha en contra del chapopote.
Sabrá el chamán si la góber originaria de Zacatecas cree, está segura, convencida, de que con ese discurso la población beatificará, incluso, el chapopote.
Vaya, el chapopote en el Golfo de México, más apocalíptico que las inundaciones en el norte de Veracruz con más de treinta y cinco muertos.
“Veracruz, de moda”…
Primero, las inundaciones en el norte.
Ahora, el chapopote en el sur.
El mal fario.
El peor karma.
Ahora, ajá, la autoridad anunciando que regalarán quince mil pesitos a cada pescador afectado mientras, por ejemplo, a Cuba siguen enviado barcos con petróleo y con despensas y medicinas.
Más de treinta días después, el chapopote desde Veracruz como noticia nacional.
El periódico El País, de España, por ejemplo, envió a una reportera a Pajapan, la primera, por cierto, en describir el infierno sureño.
La pesadilla es tan fantasmagórica que por ahí han salido médicos recomendando que si el chapopote incide y cae en el cuerpo humano, entonces, hay que lavarse y lavarse y lavarse con mucha, muchísima agua.
El gran misterio subsiste, domina y predomina:
Ninguna autoridad ha podido encontrar al famoso Barco Fantasma que derramó el hidrocarburo en el Golfo de México.
Nadie dudaría de que el Barco Fantasma voló al cielo como Remedios la bella en la novelística de Gabriel García Márquez.
Pero al mismo tiempo, la profecía de Tito Monterroso con el cuento más corto del mundo: “Cuando despertó el dinosaurio (es decir, el chapopote tan amado y querido) todavía estaba allí”.
El jaranero de la iguana verde en el hombro izquierdo (izquierdoso que es) se ha atrasado componiendo un poema al chapopote.
El chapopote, mejor noticia que El Chapo, El Mencho y el sucesor de El Mencho, su hijastro.
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