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En la UNAM siguen carreras saturadas y con baja demanda 

Pendiente académico desatendido en el país

En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) continúa la demanda de carreras profesionales de por sí saturadas y, en contraparte, carreras con baja demanda. 

La gran crisis universitaria en el país.

Años y años de estar así.

Y la autoridad educativa, “dejando hacer y dejando pasar”.

Por eso, razones de peso y con peso para asegurar que las casas de estudios superiores están convertidas en fábricas de desempleados.

Por ejemplo, caso la UNAM: cada año un aproximado de 200 mil aspirantes y cada año dejando fuera a unos cien mil jóvenes; cada año ofertando (ahora) 133 (ciento treinta y tres) carreras profesionales.  

Desde la Edad de Piedra, la UNAM (como en el resto de la provincia) las carreras saturadas, entre otras, Medicina, Derecho y Administración, Arquitectura, Sicología y Odontología.

Y entre las carreras con baja demanda: Desarrollo Territorial, Música.  Ciencias Ambientales, Ecología y Estudios Sociales, además, Desarrollo Comunitario para el Envejecimiento, Geografía Aplicada, Geohistoria y Literatura Alemana.

En términos generales, la baja demanda se debe a las siguientes razones:

Una: Baja promoción.

Dos: Desinformación.

Tres: Poco futuro. 

Simplemente, un mercado laboral sin mínima perspectiva. 

Pareciera, por ejemplo, que las universidades van por un lado y el crecimiento industrial y comercial por otro. 

Bastaría referir que en el Estado de Veracruz hay veintidós facultades de Comunicación.

Y en contraparte, cada vez más periódicos cerrados, menos noticieros radiofónicos y televisivos, montón de periódicos digitales, menos oficinas de prensa y menos oficinas de Comunicación Social y de publicidad. 

Lo peor entre lo peor, todos los egresados, sin excepción, buscando chamba y en donde la oferta salarial es de unos cinco mil pesos mensuales.

Sin ninguna garantía de un trabajo estable.  

Y sin las prestaciones económicas, médicas y sociales de ley. 

Resultado: La frustración universitaria y las familias angustiadas.

Más luego de cargar la mochila escolar al hombro y a la espalda durante más de veinte años.