El padre de Cuitláhuac García Jiménez tronó en contra de Nahle, la góber.
Y se le fue “duro y tupido” a la yugular.
Sin rodeos.
Nahle reviró: “Andro trabajando”.
Cuitláhuac se deslindó.
Dijo Atanasio García, exdiputado local, exlíder del Congreso: Nahle ignora la realidad en Veracruz.
Tiene escasa visión sobre Veracruz.
Un error confiar en Nahle.
Antes lo dudaba. Ahora, lo creo firmemente.
“No veo que se estén activando y destinando lo que se tiene que hacer”.
El catedrático interrumpió en el Veracruz de Nahle.
“Haigan sido como haigan sido” sus razones políticas y sociales de peso y con peso.
Incluso, nadie dudaría que Atanasio ha sido más, mucho más duro y rudo con Nahle que la oposición política.
Más que los panistas.
Más que los priistas.
Más, incluso, que el senador contestario de MORENA, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, quien, todo indica, nunca le perdonará que le haya “ganado” la candidatura obradorista a la gubernatura.
La duda: ¿Atanasio García actuó por voluntad propia y de forma independiente a su hijo Cuitláhuac?
¿Cuitláhuac sabía de la bomba nuclear de su padre en contra de Nahle?
¿Ajuste de cuentas?
¿Lo movió su pasión social por el estado económico y social de Veracruz?
