Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha lanzado una advertencia más a Irán y como parte de su estilo personal de ejercer el poder y de vivir: “Irán será borrado de la faz de la tierra”.
“Tenemos armas y municiones superiores a Irán”.
Todo, porque Irán lanzó disparos contra destructores de EU en el estrecho de Ormuz.
El estrecho de Ormuz, el paso del veinte por ciento del petróleo mundial.
Y por ahora, bloqueado por Israel y Estados Unidos.
En Ormuz, centenares de aeronaves, destructores y drones.
Y en contra de Irán, el malo de la película de Trump.
La pelea mundial por el petróleo.
En el último bombardeo de Israel y EU a Irán, cinco civiles muertos en la costa de Omán.
Amplísimo reportaje de El País en su edición digital.
Europa y el Medio Oriente a favor y en contra de Irán.
Y de Israel y Estados Unidos.
El avisito bélico de Trump de “borrar a Irán de la faz de la tierra”, amenaza intimidante.
Ni modo, por ejemplo, de “borrar de la tierra” al pueblo de Irán.
A niños, jóvenes, mujeres y ancianos.
Digamos, como un capítulo del fin del mundo narrado en el Apocalipsis.
Pero, bueno, en un titular de portada, la revista Letras Libres del escritor Enrique Krauze resume la identidad de Trump: “El mundo es mío”.

