Durante los últimos siete años, Lydia Cacho ha vivido exiliada en Málaga, España.
Periodista., escritora y activista.
En la península maya, Cancún, defendió a niñas y adolescentes metidas en la prostitución por lenones.
Y en una red donde, incluso, participaron hasta un gobernador y priista, Mario Marín, de Puebla.
Y un magnate poblano, libanés, Kamel Nacif.
Incluso, con la relación detallada de políticos y funcionarios públicos y hasta federales contratando a menores para sus viajes sexuales.
Entonces fue secuestrada y torturada.
Y torturada, de entrada, en un viaje de Cancún a Puebla donde fue traslada por órdenes del entonces góber priista Mario Marín.
En su novela, la historia de una joven testigo de la vida.
La vida pública en México con las matanzaas de ciudadanos inocentes, por ejemplo, en la masacre de Tlatelolco en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, movimiento estudiantil del 68.
Y las masacres con “Los Halcones”, el grupo de porros del presidente Luis Echeverría Álvarez.
El primer libro de Lydia Cacho, “Los demonios del Edén”.
El último, la novela “Un halcón bajo mi ventana”.
De Cancún donde vivía, Lydia Cacho se refugió en la ciudad de México.
Y como ella siguió respetando sus ideas y principios, su compromiso social, y abanderando su causa, se vio obligada a exiliarse en España para garantizar su vida.
La sobrevivencia.
Y como ella declara a El País, estar viva significa el triunfo.

