Se llamaba Dafne Zapata Quintos, tenía 13 años de edad, se fue de vacaciones de verano en campo castrense a la Academia Militar en Ciudad Madero, Tamaulipas, y a los cuatro días de internada, su señora madre, Alejandra Quintos, recibió llamada telefónica, que su hija se había desmayado.
La realidad era otra: estaba muerta.
“Murió torturada” asegura su mamá.
La autopsia y el certificado de defunción revelaron que la menor murió por asfixia por sumersión.
En la Academia Militar, refiere, la fama pública lo consigna: abusos físicos, maltratos, que castigos extremos.
En el caso, la mamá inculpa a una entrenadora.
Gran reportaje en el periódico digital, El País, con Verónica M. Garrido.
Un feminicidio más en el país.
Una nación donde las mujeres son secuestradas, desaparecidas y asesinadas.
Por cierto, y de paso, el “Veracruz de moda”, campeón y bicampeón nacional en feminicidios y, de ñapa, la impunidad.

