Durante una semana, la semana de Alcohólicos Anónimos. A.A., en Xalapa, del 27 de julio al 2 de agosto.
Un grupo de AA cumple 52 años, entonces, actividad inusitada: pláticas y sesiones con las personas interesadas, sobre todo, alcohólicos y familiares.
Más cuando está demostrado que el alcoholismo es una enfermedad, igual o peor que el cáncer, los divertículos, el riñón, el hígado.
Incluso, peor que los males del alma.
Ninguna medicina…
Ningún tratamiento médico…
Ninguna pócima…
Nada es, ha sido, será tan efectivo y eficiente como las sesiones diarias en Alcohólicos Anónimos para dejar de beber.
Salvo, claro, en aquellos alcohólicos reproduciendo la filosofía de vida de la mesalina Jezabel en el relato bíblico: Dios, el Ser Superior, envía a Jezabel una persona y le ofrece el perdón total y absoluto pero a cambio de dejar “el oficio más grande del mundo”, entonces, Jezabel da las gracias y pide dar las gracias.
Pero yo, argumenta, soy dichosa y feliz con y en la prostitución y sigue para adelante, empujando la carreta y pateando el balón de la vida calenturienta.
Una semana, entonces, en Xalapa, de purificación etílica.

