En el trascendido… que cayeron los asesinos intelectuales del fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril, de la activista Nadie Vera, estudiante de la Universidad Veracruzana y de tres mujeres en la colonia Narvarte de la ciudad de México el 31 de julio de 2015
Ok.
Pero en la opacidad la identidad de los asesinos intelectuales, de igual forma, las razones por las cuales mataron a las cinco personas.
Cuatro mujeres, cuatro feminicidios.
Entre ellas, la asistente doméstica del departamento, una modelo, una estudiante de maquillaje profesional, una activista y un fotógrafo incómodo, el autor de aquella famosa fotografía de Javier Duarte mostrando su histrionismo.
Unos, los asesinos físicos; otros, los intelectuales. Unos, quienes recibieron la paga por el servicio ilícito; otros, quienes pagaron… Y pagaron… por asesinar.
Cinco vidas apagadas en un dos por tres en aquel sexenio.
Tiempo duro y rudo del sexenio de Javier Duarte y cuando diecinueve trabajadores de la información fueron ejecutados más tres desaparecidos y, al momento, nadie, absolutamente nadie, detenido, procesado y sentenciado por la desaparición forzada.
“Delito de lesa humanidad que nunca prescribe”.

