En Estados Unidos, tan solo en Los Ángeles, han sido detenidos 500 migrantes; todos ellos, de la industria de la construcción metidos de albañiles.
Es la era Trump.
La migra (ICE, Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) suelen llegar en unidades con vidrios polarizados y con chaleco táctico color negro y de los estacionamientos de las tiendas Home Depot, donde se reúnen, se los llevan.
Ahora, apuestan a citarse entre ellos a través de un contacto para esperar al patrón en un lugar discreto y trasladarse a la chamba.
Jornaleros todos, únicamente contratados por un día.
Cada día, una cita, digamos, en el infierno policiaco de la migra.
Un migrante dijo a El País (Isaías Alvarado): “Tengo miedo, pero no traigo ni un centavo”.
Las tiendas Home Depot, blanco de redades migratorias.
Un año y siete meses de la feroz persecución del presidente Donald Trump en contra de los migrantes.
Todos, señalados incluso por la Casa Blanca, de violadores y asesinos.
Todos, decía Vicente Fox Quesada, dispuestos a “hacer los trabajos que hasta los negros rechazan”.
La migración… por encima de los pendientes económicos y sociales de México con Estados Unidos.
El gravísimo atropello a los derechos humanos, el derecho a trabajar.
Los migrantes, huyendo de sus países ante la incapacidad de las tribus políticos para alentar la creación de empleos, empleos dignos, pagados con apego laboral y estables.
Entonces, los migrantes huyendo del infierno de sus países a otro infierno peor, y en Estados Unidos.
