El simple aguacatito (tan sabroso en guacamole y rebanado con salecita), la gran “manzana de la discordia”, en medio de dos fuegos.
En el país, las extorsiones a los productores de Michoacán por parte de varios grupos criminales y en Estados Unidos, el veto, las trabas, las exigencias, con todo y ser el segundo producto alimenticio más enviado al mercado norteamericano.
El famoso llamado “oro verde”.
Vaya, los productores de aguacate (y también de limón) laborando custodiados por el Ejército Mexicano.
Todo, para evitar la extorsión de los malandros y el cobro de piso.
El terror multiplicado en los agricultores.
En el periódico “El País” el reportaje con los nombres de los carteles de la droga transferidos en carteles del aguacate, a tono con el resto de la nación: Carteles huachicoleros, Carteles inmobiliarios, Carteles construyendo obra pública en los municipios, Carteles imponiendo autoridades municipales, Carteles sometiendo a jefes policiacos y policías y también, claro, a políticos.
En Michoacán, el paraíso económico para todos ellos con el aguacatito.
