En la lucha religiosa, el papa Francisco y el obispo de Barbastro cara a cara, frente a frente, con el Opus Dei.
En litigio, el control del santuario de Torreciudad, en Huesca, España.
El obispo de Barbastro, Ángel Pérez Pueyo, con el apoyo total y absoluto del papa; entonces, el papa le escribió una cartita y le dijo: “No cedas” y el obispo siguió luchando.
El papa Francisco, a tono con su dignidad.
Digamos, la misma tesis de Francisco con el sucesor, León XIV, cuando era obispo en Perú, donde Robert Prevost (que así se llama) se nacionalizó.
La lucha de Robert Prevost contra los sacerdotes pedófilos.
El León XIV de entonces reuniéndose primero con las víctimas, después con los victimarios, luego con la prensa luchando contra la pedofilia sacerdotal.
Incluso, alentando a par de reporteras, las únicas en el palenque social, para seguir empujando la carreta y pateando el balón.
Vaya, y hasta las últimas consecuencias, que terminó con el retiro de la investidura sacerdotal a todos ellos.
Por más y más que el Opus Dei de Perú lo difamara y calumniara.
El papa Francisco, el primer Sumo Pontífice en el Vaticano originario de América Latina.
Robert Prevost, digamos, el segundo, pues aun cuando nació en Estados Unidos, decidió arraigarse en Perú.
