En MORENA, la locura total y absoluta.
Digamos, ajá, la gran vocación social “para servir al pueblo”.
Un pueblo donde seis de cada diez habitantes están en la miseria, la pobreza, la jodidez, el desempleo, el subempleo, los salarios pichurrientos y la migración a Estados Unidos, buscando el empleo digno y pagado con justicia laboral que aquí, en el país, se les niega.
Por lo pronto, 17 gubernaturas en juego el año entrante y anotados ya, ya, ya, y solo en MORENA, 277 (doscientos setenta y siete) aspirantes y suspirantes.
De por medio, el fuego amigo entre todos ellos: las intrigas, las calumnias. los chismes, los periodicazos, el tráfico de influencias buscando el Dedazo Superior.
Entonces, la dirigente nacional, doña Ariadna Montiel, asestando manotazo: Tenemos hasta diciembre, precisó, para elegir candidatos.
Mientras, todos, ajá, sigan trabajando “por el bien del pueblo”; pero al mismo tiempo, “jalándose la cobija” para dejarse entre sí “la víbora chillando”.
Insólito el dato estadístico: 277 políticos de MORENA soñando con la candidatura a gobernador en diecisiete entidades federativas.
17 sillas en disputa por 277 morenos.
Creyendo que basta y sobra con ser candidatos de MORENA para ganar en las urnas.
De hecho y derecho, MORENA, el PRI del siglo pasado.
Más de 70 años en el poder.
Soñando, quizá, con Porfirio Díaz Mori con sus treinta y años en el poder; con Benito Juárez García con quince años en el trono presidencial y en donde una angina de pecho se le atravesó…Y murió… El fin del sueño político y con Antonio López de Santa Anna, catorce veces presidente de la república.
