El doctor Roberto Ramos Alor, director del IMSS Bienestar en Veracruz, vive y padece los peores días de su vida.
La incógnita: ¿Será renunciado por los jefes superiores?
¿Lo dejarán en el cargo público después de tantas manifestaciones en su contra por el desabasto de medicinas?
¿Y por (claro, claro, claro) los agravios contra médicos, enfermeras y personal burocrático?
¿Dejarán los jefes “pasar un ratito”… para renunciarlo?
Por lo pronto, en el homenaje patrio… a punto de llorar.
Impresionante reportaje gráfico de la fotoperiodista Yerania Rolón.
En una foto ante el micrófono con su sombrerito, que a veces luce uno de color guinda y marrón, el color, ajá, de MORENA.
En otra foto, con los anteojos en la mano y mostrando una cara mezcla de horror y terror.
En una tercera foto, sin sombrero luciendo su calvicie prematura y a punto, a punto, a punto de llorar, digamos, cargando la pesada cruz camino al Gólgota, su Gólgota.
Acaso, como parte de un reality show, digamos, para impresionar.
Quizá expresando el estado anímico de sus neuronas y el corazón.
En una cuarta foto, con las dos manos sosteniendo el sombrero y la boca semiabierta y a punto, otra vez, de soltar el llanto, y de paso, sin que nadie le ofrezca un pañuelo.
En una quinta foto mirando de soslayo con el rictus lagrimoso en la cara.
En sexta foto de la maestra Yerania Rolón, con el rostro duro y rudo mirando al cielo.
En séptima foto, con el sombrerito color negro caminando y con la mirada clavada en el suelo, sin mirar de frente, digamos, con dignidad.
En foto octava, con las manos empalmadas quizá aplaudiendo por ahí y con la mirada del hombre, el político, el médico, más triste y deplorable de la llamada “república amorosa”.
En la foto novena, con el sombrerito puesto en la calvicie y ante el micrófono y la palma de la mano izquierda (izquierdoso como se muestra) como diciendo “soy inocente, soy inocente, soy inocente”.
Pero…, en todo caso, si lo renuncian bien le espera la curul federal.
Más con tanta inconformidad social en su medio y sus desplantes de político arrogante, dueño del mundo.
















