La moda, asesinar políticos

➱Y líderes partidistas ➱En la era Nahle, van veinticinco ➱El último, líder de Paz en Coatzacoalcos ➱El penúltimo, el raro y extraño suicidio de diputado federal ➱A la par, feminicidios ➱Más los trabajadores de la información ejecutados y desaparecidos
La muerte del diputado federal Zenyazen Escobar, sin esclarecerse a la luz pública

Por luis velázquez rivera

 

La era Nahle ingresará a la historia local por una razón de peso y con peso: La era de los asesinatos de políticos y líderes partidistas y, por añadidura, la era de la impunidad.

Su Señora Majestad (que nunca envejece ni fea ni gorda se pone).

22 meses después veinticinco políticos han sido ejecutados (la lista en blogexpediente.com).

De hecho y derecho, a uno más un cachito por mes.

El último, el coordinador regional del partido Paz (Construyendo Sociedades de Paz) en el sur de Veracruz (donde Nahle se convirtiera en “la veracruzana más famosa que ‘La Bamba’”), Guillermo Pamucé Yep y a quien mataron de diez balazos.

23 de septiembre del año que galopa y como reza la canción, “muy presente tengo yo”, y el penúltimo, 19 días antes del crimen de Guillermo Pamucé, 4 de septiembre, la muerte rara y extraña del profesor y diputado federal, Zenyazen Escobar García, de 42 años de edad, en la autopista Veracruz-Xalapa.

En ambos casos, hechos indicativos y singulares: Desde alguna zona oscura del poder público ligando a Guillermo Pamucé Yep con la delincuencia organizada; incluso, la versión de que la asesina es una mujer sicaria.

En el caso de Zenyazen, un suicidio y como desde el primer día, el secretario General de Gobierno, el hidalguense Ricardo Ahued Bardahuil, le denominó, a tono con la misma versión difundida tiempo después por la Fiscalía General de la República atrayendo su muerte.

En la lista negra de homicidios, diputados federales, alcaldes, exalcaldes, síndicos y regidores, exediles y dirigentes partidistas.

Y en la mayoría de los crímenes, la impunidad.

Incluso, con el primer asesinado, el diputado federal, Benito Aguas, en Zongolica, el 9 de diciembre del año 2024 (nueve días después del inicio de la era Nahle), el anuncio de que el tirador solitario fue detenido.

Y desde entonces, sintomático, ningún trascendido de sus declaraciones.

Por ejemplo, ¿cuánto cobró por el asesinato?

¿Quién o quiénes lo contrataron?

El nombre del asesino (s) intelectual.

Sus razones, argumentos, motivos, pretextos.

Simplemente, el asesino solitario de Benito Aguas…, un misterio.

Parte, digamos, de la impunidad.

Cada sexenio con su talón de Aquiles

En Veracruz, como de seguro en el resto de la nación, ha tenido ejes característicos.

Por ejemplo: El porfirista Luis Mier y Terán: el asesinato de nueve jarochos sublevados a una reelección más de Porfirio Díaz Mori. La famosa orden telegráfica de “¡Mátalos en caliente!”… Y por la espalda con el tiro de gracia.

El porfirista Teodoro A. Dehesa. 19 (diecinueve) años en el poder político. El asesinato de 300 (trescientos) obreros textiles de Río Blanco (7 de enero de 1907) en huelga contra una empresa propiedad de un extranjero amigo del dictador.

Jorge Cerdán, en aquella década iniciada en 1940: el crimen de 40 (cuarenta) mil agraristas en disputa por la tierra. “La mano negra”, el nombre de la banda con sicarios a cargo de los homicidios seriales. El jefe máximo de la banda, Manuel Parra Mata, amigo de los gobernadores y hasta del obispo Pío López.

Agustín Silvestre Acosta Lagunes. En su sexenio, el paraíso terrenal de “La Sonora Matancera”. Los narcos de entonces.

Javier Duarte de Ochoa. La ejecución de 19 (diecinueve) trabajadores de la información entre reporteros, fotógrafos, camarógrafos y editores. Más tres periodistas desaparecidos… hasta la fecha.

Cuitláhuac García Jiménez. El comienzo y auge de los feminicidios. Más 7,400 (siete mil cuatrocientos) desaparecidos.

Rocío Nahle. La continuación de los feminicidios y los reporteros asesinados y desaparecidos. Más, el sexenio de los políticos y líderes partidistas ejecutados.

Incluso, igual, igualito que su antecesor, la Fiscalía General de Veracruz ofreciendo el pago de 350 (trescientos cincuenta) mil pesos de recompensa a quienes aporten datos para el paradero de asesinos.

Y que, además, como se advierte, sabe y conoce, ningún resultado ha tenido.

Era Nahle: El último crimen de un político… ligado a la droga.

Y el penúltimo, mejor dicho, la muerte (Zenyazen Escobar) que… suicidio.

Las víctimas (“haiga sido como haiga sido” y “les guste o no les guste”)… victimizadas.

Forma diplomática, ajá, de “lavarse las manos” como el teacher Poncio Pilatos, en una palangana blanca con agua limpiecita y jaboncito más limpio y una toalla resplandeciendo de blancura.

Mal fario, peor karma

Faltan par de meses para cumplirse el segundo año del sexenio de la gobernadora “más famosa” que “La bamba”, “El tilingo lingo” y “El querreque”.

Y van veinticinco políticos ejecutados.

Nunca en un sexenio en Veracruz tantos políticos y jefes partidistas asesinados.

Más aparte, los políticos rafagueados en sus casas.

En negocios y comercios.

Y con atentados de muerte como el caso de la candidata a presidenta municipal de Rodríguez Clara, y en donde fuera acribillada su jefa de prensa, la reportera Avisack Douglas Coronado, el 21 de mayo del año 2025.

Un crimen, por demás, en la impunidad.

En la total y absoluta impunidad.

Y es que, ni modo (los hechos son los hechos) pero tantos crímenes empalmados en una misma semana (mujeres y hombres) en automático cada nuevo empolva el anterior y así los días y noches y pendientes se encadenan como el peor tsunami de impunidad e injusticia.

Por eso mismo, incluso, la impunidad con el reportero desaparecido el trece de abril 2025 en Pánuco, Miguel Angel Amaya, director del medio digital, Pánuco Online.

Y el par de chicas desaparecidas en el mes de enero del año 2026, una (Wendy Arantza Portilla) y otra, su amiga (Karime Monserrat) en el sepelio del periodista Carlos Leonardo Ramírez Castro en Poza Rica.

La cruda verdad ciudadana…

Una dudita: ¿Qué pensará el ciudadano común…

Que todos los días vive con sencillez…

Y con una pareja procurando hacer milagros con la quincena para alcanzar la despensa…

Cuando se informa leyendo el periódico o el Internet…

O escuchando la noticia en la radio o la televisión…

O un familiar, amigo o vecino… ¿le informa sobre un político más asesinado en Veracruz?

¿Y un feminicidio más?

¿Y un reportero más asesinado, secuestrado y desaparecido?

Otras cositas y hechos son más llamativos…

En Veracruz, todo parece, mucho más importante que garantizar la seguridad en la vida y los bienes como lo establece el Estado de Derecho…

El palacio de mármol.

El concurso internacional (ajá) de bolero.

Las fiestas patronales de pueblo en pueblo.

Los autobuses de pasajeros.

Pasear Nahle en los hospitales dando la bendición protectora a su doctor de 74 años, Roberto Ramos Alor.

Por eso, entre otros hechos, la secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General en el principio de Peter.

No pueden.

No han podido.

Se ignora si podrán.

En tanto, los crímenes de reporteros en el sexenio de Javier Duarte en una película. Se llama “Cocodrilos”, con el cineasta J. Xavier Velasco, basada en la novela, mitad realidad, mitad ficción, de Magali Velasco, ambos, originarios de Xalapa, Veracruz.

En el “Veracruz de moda”, los asesinatos impunes de trabajadores de la información y de políticos, claro. Claro. Claro…

 

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