Diputados Saltimbanqui

➢150 legisladores federales de MORENA buscan reelección ➢Acróbatas de la curul y políticos automáticos ➢ “Van como en feria” dice senador Manuel Huerta ➢Caray, y con aval de la dirigencia nacional
Diputados locales de Veracruz buscan saltar a una diputación federal/Foto de Cuartoscuro/Tomada de El Heraldo de México

Por luis velázquez rivera

 

La fiebre política en MORENA para ocupar cargos públicos llega a la desfachatez.

Por ejemplo: En Veracruz, una pareja se divorció con el único objetivo de evitar el nepotismo, ajá, y contender los dos para una diputación.

En otra pareja, y de MORENA, el esposo dijo:

“Yo duermo con mi mujer. Vivo con ella. Tenemos hijos en común. Pero no somos nada”.

Así, los dos se lanzaron por una curul.

El par de historias las ha trascendido el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara, feroz crítico a Nahle, la góber preciosa.

El senador ha convocado las historias para documentar realidad dura y ruda, digamos, de lo que llama la ética partidista.

Ahora, temporada de los candidatos a diputados federales, un total de 150 (ciento cincuenta) legisladores buscan la reelección.

Más que serían o podrían ser.

Y con salvedades insólitas en el partido de la Virgencita de Guadalupe.

Una:

La mayoría de los diputados federales de MORENA ya se anotaron para ser reelectos.

“Van como en feria” dice Huerta.

Dos: “Ni siquiera van a tener que dejar la curul sino que irán directo a las encuestas”.

Tres: Y con aval de la dirigencia nacional de MORENA… que “nunca debió permitirle” dice el senador.

Cuatro: Pocos, quizá ninguno, “ha sobresalido en su labor en el palacio de San Lázaro”.

Más, cuando está claro que en MORENA la lealtad perruna es mucho más importante que la eficacia y la eficiencia en la tarea legislativa y administrativa.

Cinco: En el Congreso federal, reforma en el mes de abril del año 2025 definiendo que “senadores y diputados no podrán ser reelegidos para un periodo inmediato”. (La Jornada, Andrea Becerril, domingo 4 de octubre)

Seis: La reelección “es una burla”.

En MORENA, claro está, igual, igualita la militancia guinda y marrón a las tribus priistas del siglo pasado.

La vida, pues, por “el hueso” como dibujara Rius, el genial caricaturista.

Emisarios del pasado…

Por supuesto, en Veracruz también se cantan bien las rancheras.

Ejemplo: La ex priista Anilú Ingram Vallines renunciando a la delegación del Infonavit que para buscar la candidatura de MORENA, su nuevo partidazo, a la curul federal.

Y como recordó el periodista Arturo Reyes Isidoro, hasta besando la mano (y en público) a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, digamos, en gratitud a su Dedazo.

Cuitláhuac García, el rey de la salsa y el danzón, con un cargo federal buscando otra vez la curul, la primera cuando AMLO, el ex, lo palomeara a instancia de la profe Gloria Sánchez, enaltecida con el premio Heberto Castillo.

En todo caso, dirá el chamán del barrio, en disputa el ejercicio del servicio público.

Políticos Automáticos

El hecho de brincar de un cargo público a otro…

Y de renunciar a un partido en caída libre para afiliarse a otro…

Digamos, reproduciendo la famosa anécdota de las ratas tirándose del barco hundiéndose…

Ha servido para crear y recrear el término de los Políticos Automáticos así denominado por el politólogo italiano, Giovanni Sartori.

En México le llaman carrera de la administración pública.

Servir al pueblo, ajá.

Y desde la política que en “la dictadura perfecta” del PRI fuera encumbrado México en el primer lugar mundial de la corrupción política.

Y todavía, claro, y además de priistas y panistas en el palenque y en el pasillo judicial, también Morenos.

Uno, Adán Augusto López Hernández, quien como gobernador de Tabasco designó secretario de Seguridad Pública al famoso “H”, jefe narco.

Y otro, Rubén Rocha Moya, el ex góber precioso de Sinaloa, acusado con nueve políticos más de malas amistades (amistades narcas) por Estados Unidos.

Par de hijos de Andrés Manuel López Obrador, en el banquillo por sus amistades riesgosas y peligrosas.

La política en México resumida en par de frases bíblicas:

Una: “Ordeñar la vaca”.

Y, dos: “Meter las manos (y los pies) al cajón”.

Y como aseguraba Enrique Peña Nieto, “aquel que esté libre de pecado… que tire la primera piedra”.

Con todo que AMLO cacareaba “no somos iguales”.

Desmedida ambición por el oro

Apenas, apenitas, el conquistador sifilítico Hernán Cortés piso tierra mexicana, los caciques indígenas a su paso le enviaban burritos cargados de oro.

Además, de veinte doncellas, todas vírgenes, para la sevicia sexual de Cortés y allegados.

En Tabasco, por ejemplo, el cacique le obsequió hasta a su hija, la Malinche.

Desembarcado Hernán Cortés en las playas de Chalchihuecan, Moctezuma, el gran rey azteca, le envió veinte burritos cargados con oro.

Y las veinte doncellas acostumbradas por sus colegas indígenas en el país.

Y en Hernán Cortés y sus jefes y soldados germinó ambición desmedida y volcánica por el oro, más, mucho más que por las doncellas.

Incluso, y como Cortés venía enfermo de sífilis cedió la Malinche a sus lugartenientes.

De seguro, los 150 (ciento cincuenta) diputados federales de MORENA apostando a la reelección sueñan con la gubernatura de sus entidades federativas para el próximo ciclo.

Por ahora, y con la elección de gobernadores en diecisiete estados del país…, ni modo, quedaron fuera.

Aguja en un pajar

Nadie duda (ni dudaría) de políticos honestos, honestos, honestos “a prueba de bomba”.

Pero, digamos, equivale a “buscar una aguja en un pajar”.

De igual modo, por ejemplo, como los políticos dirán lo mismo de un reportero íntegro.

Lo dijo el filósofo José López Portillo:

“La corrupción somos todos”.

Con todo, bienaventurados los ciudadanos con fe…

Ejército de Levanta-Dedos

En el Congreso federal, una locura irracional los quinientos legisladores.

Trescientos unis.

Doscientos pluris.

Un tsunami nunca advertido ni visualizado.

Pero, bueno, cada tribu política en el poder sexenal necesita en el Congreso diputados y senadores (son 128 (ciento veintiocho) levanta-dedos.

Y levanta-manos para aprobar fast track las iniciativas (presidenciales) de ley.

Cada ciudadano bien podría ser educado para convertirse en diputado federal.

“Sólo me ven cara de diputado”

Trío de diputados federales que nunca gobernaron Veracruz:

Mario Vargas Saldaña, 4 veces en la curul.

Juan Maldonado Pereda, 4 ocasiones.

Héctor Yunes Landa, 4 veces.

El orgullo, sin embargo, de ser considerados decanos.

Uno de ellos decía: “Los jefes políticos sólo me ven cara de diputado”.

Trío de senadores de la República transfigurados en gobernadores:

Fernando López Arias: después de la jefatura del Poder Ejecutivo, la nada.

Rafael Murillo Vidal: Luego de la gubernatura, la dirección General del Diario Oficial de la Federación.

Fidel Herrera Beltrán: Después de la gubernatura, el retiro.

El mundo ideal…

La tarea legislativa se reduce a iniciativas de ley, debate, correcciones y aprobación en el Congreso.

Leyes soñando y retratando un mundo perfecto.

La igualdad económica y social, el más grave pendiente, como objetivo superior.

Además, la esencia del llamado Estado de Derecho garantizando la seguridad en la vida y en los bienes.

Más, mucho más, en la vida, pues los bienes van y vienen…, si regresan, claro, como en el caso del bíblico Job, el paciente.

Por lo regular, en el Congreso, iniciativas de ley de la presidencia de la república.

Rara, extraordinaria ocasión, la iniciativa de una ley propuesta por un diputado federal.

La mayoría (se insiste) reducidos a Levanta-Dedos. Y Levanta-Manos, aprobando.

Y, bueno, si las leyes se aplicaran “al pie de la letra”, otro México sería.

De hecho y derecho, al país le va mal.

Pero a los diputados les va de “maravilla para arriba”.

La Cámara de Diputados más sólida de la historia ha sido, y es, la de los años 1856/1857.

Aquella del Congreso del Constituyente.

La Constitución del año 1857.

Y únicamente eran 155 (ciento cincuenta y cinco) diputados federales.

Entre otros, Ignacio Ramírez El Nigromante y Francisco Zarco.

Santos Degollado y Ponciano Arriaga.

José María Mata y Valentín Gómez Farías.

Guillermo Prieto y José María Lafragua.

Ellos echaban chispas y fuego.

Los más dignos de la historia.

El presidente está a salvo…

En la cacareada División de Poderes, los Poderes Legislativo y Judicial, una oficina burocrática más del Poder Ejecutivo.

El presidente de la república, igual, igualito que los gobernadores, los jefes máximos.

Cerca del presidente y cada gobernador, la vida se vuelve dichosa y feliz.

Críticos de uno y otro, la vida, un infierno.

En su tiempo de líder legislativo y soñando con la candidatura presidencial, Ricardo Monreal Avila, hasta le cantaba a AMLO, el ex:

“Si nos dejan/ nos vamos a querer/ toda la vida” le entonaba.

Y de forma cínica.

Creyendo que se volvía chistoso y caía en gracia y todo mundo aplaudiría.

El yerno (homosexual) del presidente Porfirio Díaz Mori se creyó gobernador, primero, y presidente después.

Y cuando Díaz Mori fue informado, y al detalle, por su sobrino, el jefe policiaco, Félix Díaz, de su vida crapulosa, lo dejó fuera.

Con la mayoría de diputados federales en la Cámara Baja, cualquier presidente está a salvo.

El senador Manuel Huerta removiendo el índice en la llaga purulenta de MORENA.

Con todo, digamos, del servicio civil de carrera.

La política, como una carrera profesional más: abogados, médicos, arquitectos, ingenieros, maestros, sociólogos, etecé. Etecé.

Manos sucias de sangre

La autoridad del Príncipe, la Princesa, sexenal, viene y proviene y adviene del pueblo.

Y el pueblo está representando (en teoría, claro) por los quinientos diputados federales y 128 Senadores de la República.

Así, cada seis años, el jefazazo del Poder Ejecutivo se vuelve infalible.

El dios terrenal.

Intocado e intocable.

Y su palabra es la ley.

Tal cual, ha funcionado y funciona el sistema político.

Y si hay críticas allá que chillen los opositores, los adversarios, los enemigos…

Lo exclama con orgullo Damián Alcázar cuando en la película “El infierno” protesta como diputado federal luego de asesinar a un político contrario:

“Llego aquí con las manos manchadas de sangre y no me avergüenzo. Maté a un enemigo de la revolución”.

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