La Comisión Nacional de Derechos Humanos es concreta, específica y lapidaria sobre la política penitenciaria de Veracruz; incluso, las cárceles… en la peor clasificación nacional.
Uno: cogobiernos, es decir, manda la autoridad, mandan los malandros.
Dos: extorsiones.
Tres: sobornos.
Cuatro: hacinamiento.
Cinco: deficiencias en material de salud.
Sexto: insuficiente personal de seguridad y custodia.
Séptimo: la farsa de que los reclusorios son centros de rehabilitación social.
Ocho: en Tuxpan, el perfil más bajo.
En Poza Rica, el modelo superior de autogobierno y extorsiones desde el penal.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos, remoliendo el dedo índice en la llaga purulenta de Veracruz.
Otra medallita para el “Veracruz de moda”.
De moda penitenciaria… en la llamada “república amorosa”.
¡Hosanna, hosanna!
La dirección de Prevención y Readaptación Social depende del secretario General de Gobierno, el hidalguense Ricardo Ahued Bardahuil, aquel declarado a sí mismo el Conserje de Palacio y a mucha honra, dijo, populista al fin.

