En domingo, el asesinato del político número 25 en Veracruz, el expresidente municipal de Otatitlán, Jorge Guerrero García.
Fue alcalde en el periodo 2014/2017 por el PRI.
En el año 2025 la buscó de nuevo, pero quedó en el intento.
En los últimos días, dos partidos políticos con militantes ejecutados: el PRI con Jorge Guerrero y Paz, con su coordinador regional en Coatzacoalcos.
A los nueve días de Nahle como gobernadora, el primer crimen político, el diputado federal Benito Aguas, en la comunidad de Tepenacaxtla, en la tarde noche por un tirador solitario.
Incluso, y para descargar el peso, la Fiscalía General de la República atrajo el asunto.
Detenido el tirador solitario, nunca más se ha vuelto a saber de su destino, por ejemplo, qué cositas y hechos declaró; por ejemplo, cuánto le pagaron por matar; por ejemplo, el o los asesinos intelectuales.
La impunidad en la mayoría de los casos de los crímenes de políticos y líderes partidistas en la era Nahle.
Al momento, veinticinco.
El equipo de seguridad no ha podido.
No puede.
Se ignora si “con el tiempo y un ganchito”, podrá.
¡Vaya imagen creada y recreada de Veracruz en la llamada “república amorosa”!

