En el estado de Texas, la población de color, los afroamericanos, son decisivos para ganar las elecciones.
Simplemente, 2.7 millones de afros en edad de votar, pero ellos, dicen, “se sienten olvidados”.
Por ejemplo, en Houston, el 43 por ciento de la población por debajo del nivel de pobreza.
En Texas, por ejemplo, comunidades con elevados crímenes violentos.
Por eso, los candidatos al Congreso norteamericano andan como loquitos tratando de convencer a los afros.
Giritas hasta en las iglesias, en los poblados rurales y urbanos, en los centros de convivencia.
Además, latente la población latina con la nacionalidad estadunidense, el otro gran sector marginado y hasta ofendido, humillado y vejado en el país más rico del mundo y que el más demócrata.
