El partido MORENA es el PRI del siglo XXI.
Digamos, el campeón de campeones.
La mitad del mundo político y casi casi la otra mitad soñando con un cargo público y, claro, claro, claro, nominado por MORENA.
Por ejemplo, ahora cuando el año entrante serán elegidos los 300 diputados federales, en MORENA se registraron, ni más ni menos, 5 mil aspirantes.
Cinco mil aspirantes para trescientas curules uninominales, incluso, hasta considerando las 200 curules pluris, aquellas donde se llega vía el Supremo y Santo Dedazo de los Jefazazos Máximos.
La locura, pues.
La sicosis triunfalista del partido guinda y marrón.
Igual, igualito, sucedió durante los más de setenta años de hegemonía priista.
Llamada “La dictadura perfecta” por el escritor Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura.
El PRI, ganando, primero, de todas todas y si perdía en las urnas se imponía en los tribunales; tribunales a modo con funcionarios tricolores.
Ahora, MORENA.
Además, los 150 diputados federales en funciones levantando la mano para reelegirse, más los funcionarios públicos renunciando al cargo federal para buscar la nominación.
