Tres ciudades de cara al Golfo de México

-Veracruz, Boca del Río y Alvarado -El norte, el reino de los pobres -El sur, paraíso de la clase media
Corredor Veracruz-Boca del Río y Alvarado/Foto: Google

Por luis velázquez rivera

 

Un trío de ciudades de Veracruz lo tienen todo y para seguir trascendiendo: la zona conurbada integrada por Veracruz, Boca del Río y Alvarado, a tono, incluso, con el desarrollo de las grandes ciudades.

Por ejemplo: En el norte, el reino de los pobres y el paraíso de la gente en la miseria; en el sur, el edén de la clase media y de “los ricardos” y en el norte, grandes colonias populares.

Tan sólo en el puerto de Veracruz, unas 150 (ciento cincuenta) colonias, aproximadamente; en el sur, los fraccionamientos residenciales de cara al Golfo de México.

Beatificados con el nombre de la ribera veracruzana y también la ribera boqueña y la ribera alvaradeña, pero la mayoría asentados en Alvarado.

En el norte, un ejército de empleados, mujeres y hombres, tomando el autobús una hora y cacho antes de checar tarjeta en el reloj del negocio donde laboran, y viajando al sur.

Y con frecuencia, desde las siete de la mañana hasta la hora de salida, digamos, ocho de la noche.

En el sur, las fuentes de empleo.

En el norte, cierto, escuelas primarias y secundarias.

Pero en el sur, las universidades públicas y privadas.

En el norte, uno que otro cine. Uno, incluso, cerrado ya.

En el sur, montón de cines y el romerío de cinéfilos en las plazas comerciales.

En el norte, la mayor parte de calles en colonias sin asfaltar.

En el sur, las calles y avenidas, con todo y baches, como vieja mesa de billar.

En el norte, los antros.

En el sur, les llaman discotecas.

En el norte, fonditas de antojitos.

En el sur, dominando los restaurantes de tres, cuatro y cinco estrellas.

En el norte, ninguna librería.

En el sur, varias librerías, con todo y que la mayoría subastan libros de autoayuda como, por ejemplo, “¿Cómo hacerte millonario de la noche a la mañana?”.

En el norte y en el sur, terrenos para seguir creciendo y multiplicándose.

Incluso, en el este, otro Veracruz.

Montón de nuevas colonias alrededor de la antigua Ciudad Industrial de Flamboyán y el aeropuerto Heriberto Jara Corona.

Una locura vial circular en automóvil en las mañanas y en las horas pico del Puerto de Veracruz al este de la ciudad.

Con todo, señales de vida.

Vida intensa.

La mitad del mundo de la zona conurbada (Veracruz-Boca del Río y Alvarado) de cara a la zona portuaria.

El centro laboral más grande de la región.

Vaya, en el segundo tramo del siglo anterior, las autoridades de Salud inculpaban a los marinos descendiendo de barcos internacionales y disfrutando en el Zócalo y transmitiendo la sífilis a las trabajadoras sexuales.

Por aquí México fue invadido por el ejército norteamericano, pero por aquí también partió al exilio el dictador Porfirio Díaz Mori.

Aquí Benito Juárez García y Venustiano Carranza crearon y recrearon la presidencia de la república alterna y hasta expidieron las leyes del Registro Civil, la Libertad de Imprenta y la Ley Agraria.

En ninguno de los otros 209 (doscientos nueve) municipios de Veracruz, tres ciudades empalmadas en el desarrollo urbanístico, económico y social.

Incluso, con sus películas.

Veracruz con “Danzón” con María Rojo y bailándolo en el zócalo.

Y Alvarado, con “Loco México Mágico” y Silverio Palacios interpretando a un presidente municipal.

Y Boca del Río, con la estafeta oficial de una ciudad cinematográfica.

Una calle los separa y yuxtapone

Las tres ciudades empalmadas, apenas, apenitas, separadas por una calle.

De este lado, la ciudad jarocha; de aquel lado, Boca del Río, y del otro lado, Alvarado.

Las tres, de cara al mar.

Las tres, con pescadores tirando las redes en cada amanecer para pescar y ganarse la vida. El itacate. La despensa. La torta para la casa y los chamacos.

Historias milenarias de pescadores con el mismo destino.

Nadie como Agustín Lara enalteciendo este paraíso terrenal.

“Algún día a tus playas lejanas he de volver”.

Con todo y que el músico poeta prefirió escribir la canción “María bonita” en el puerto de Acapulco.

Mismos himnos nacionales

En el trío de ciudades conurbadas, los mismos himnos nacionales.

Uno, “La Bamba”.

Dos, “El Tilingo lingo”.

Y, tres, “El querreque”.

Y si es posible, rasgando la guitarra el jaranero de la iguana en el hombro izquierdo. Izquierdoso como se ha declarado. Morenaco.

El otro emblema nacional, las jarochas.

En el puerto de Veracruz, jarochas de piel blanca y morena.

En Boca del Río y Alvarado, morenas. Morenitas.

Cuerpos perturbadores.

Caderas y piernas avasallantes.

La sonrisa perfecta en la dentadura perfecta.

Ardores de tentaciones, deseos y amores prohibidos.

El Golfo de México con sus noches de fuego.

Riqueza natural en el trío de ciudades

Una:

El Golfo de México… para tirar las redes y pescar y ganarse un dinerito para la despensa.

Y por añadidura, la producción marina para los sabrosísimos platillos gastronómicos.

¡Ay, aquel barquito convertido en restaurante en Boca del Río!

Dos:

La riqueza del campo para sembrar productos agrícolas pues las tres demarcaciones tienen tierras productivas.

Tres:

El desarrollo industrial enmarcado por la fábrica más importante del país. TAMSA. Tubos de Acero de México, exportando, incluso, tubos sin costura a Rusia.

Además, el despegue económico con Ciudad Industrial Flamboyán.

Más otras, como la Bimbo.

Incluso, el sabroso refresco Zaraza producido en la ciudad jarocha en sus orígenes. Ahora, en Córdoba.

Cuatro:

El centro turístico por excelencia en los cuatro puntos cardinales del Estado Libre y Soberano de Veracruz Llave.

Cinco:

La riqueza natural que tanto sorprendió a Alejando von de Humboltd en el siglo XVIII, vigente aún.

Seis:

La gran riqueza laboral de la población…, con todo y que un millón de paisanos jarochos permanece de migrante en Estados Unidos porque aquí, en Veracruz, las tribus políticas han fracasado animando la creación de empleos. Y empleos dignos. Cubiertos con justicia económica.

De cara a la historia, Veracruz, Boca del Río y Boca del Río, empalmados.

Merecedores de un destino superior.

Mientras tanto, el futbolista Luis “El Pirata” Fuentes…

El beisbolista Roberto Ávila González…

Agustín Lara y su intérprete Toña la Negra…

Los escritores Salvador Díaz Mirón y Juan Vicente Melo…

Y Yuri (Yuridia Valenzuela), cincuenta años en las marquesinas… ya cumplieron su parte enalteciendo y honrando a Veracruz.

Hoy, “la víbora chillando” en manos de las nuevas tribus políticas en el poder sexenal.

La patria de los seres humanos

Aquí, hemos crecido. Y empujado la carreta. Y pateado el balón.

Y conocido la derrota y el desencanto. Y los efímeros momentos de dicha.

Y nada causa tanta alegría como mirar y admirar el Golfo de México en cada amanecer y anochecer.

Saborear la sazón en una fondita del mercado popular y con bellas mulatas con caderas perturbadoras como meseras.

Sentándose a mirar y admirar a las parejas seniles bailando danzón en el zócalo.

Escuchando los tríos y los mariachis en Los Portales cantando a parroquianos enfebrecidos por la cerveza y las copitas.

Además, lo escribió Jorge Luis Borges: “La patria de un hombre está donde viven sus amigos” pues “la amistad es el único patrimonio” de los seres humanos.

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