En Veracruz se ama con pasión descarrilada.
En Coatzacoalcos, por ejemplo, una pareja discutió y en los dimes y diretes sonaron los balazos; una pareja muerta.
José Ángel Ordoñez ahí quedó y Saraí Ramírez falleció en una ambulancia camino al hospital.
El mismo dominguito, en Perote, otra pareja muerta en el motel Las Vigas, el mismo donde meses anteriores otra pareja falleció.
Así se ama en Veracruz y como reza la enseñanza católica y apostólica, amarse “hasta la muerte”.

