María es migrante originaria de El Salvador y la policía migratoria del presidente Donald Trump la detuvo, “Así nada más”, sin cargos, sin acusaciones, sin delitos. Entonces, durante seis meses de su embarazo María estuvo presa, durmiendo en el suelo de la cárcel, con muchísimo estrés, con miedo, desnutriéndose mucho más, comiendo pollo rosado, frío y aguado, verduras deshechas, temerosas de su hijo creciendo en el vientre.
Ella dijo: “No he hecho nada malo” y aun así la migra la detuvo.
Más, cuando ella se presentó de manera voluntaria a la Policía Migratoria para declarar.
Y de pronto, así nomás, sin proceso penal de por medio…Sin delitos, sin acusaciones, fue liberada, así nada más.
Ahora, enfrentando las secuelas físicas, morales, sociales y económicas.
En un Estados Unidos como el país, ajá, más democrático del planeta.
EU campeón, ajá, de los derechos humanos.
Gran reportaje en el periódico “El País”.

