En Estados Unidos, uno de los peores momentos para los migrantes de México y América Latina, sobre todo.
La mayoría, todos quizá, enclaustrados en sus casas.
Y por medio policiaco.
La policía migratoria los tiene acuartelados en sus domicilios.
Sin salir a la calle.
Digamos, únicamente para tareas básicas.
Entre otras, la compra de la despensa, el itacate, la comidita de la semana.
Indicativo y significativo: el terror y el pavor a la migra inicia en el estado de Texas.
La entidad norteamericana límite en la frontera sur de EU con la frontera norte de México.
Por ejemplo, el padre de una familia fue arrestado.
Y deportado.
Desde entonces, la familia, esposa e hijos, sin asomarse a la calle.
El miedo.
“El miedo al miedo” como escribiera el poeta español, León Felipe.
El pánico.
El terror.
El pavor… a una detención y a la deportación consiguiente.
Más cuando la policía migratoria suele pagar recompensas a los particulares que detengan a migrantes y los entreguen.
La vida de los migrantes en Estados Unidos.
Los migrantes, huyendo de sus países ante la incapacidad gubernamental para animar y reanimar la creación de empleos.
Y de empleos dignos.
Cubiertos con justicia laboral.
Y las prestaciones económicas, médicas y sociales de ley.
Los migrantes huyendo de sus naciones de origen y enfrentando un infierno peor.

