La Auditoría Superior de la Federación, ASF, sigue revoloteando el dedo en la llaga purulenta del manejo del erario en el Estado Libre y Soberano de Veracruz.
Ahora, por ejemplo, detectó macabro hallazgo: el Gobierno de Veracruz pagó $319 (trescientos diecinueve) mil pesitos a 88 (ochenta y ocho) muertitos.
Muertitos.
Muertitos.
El dinerito fue desviado del Fondo de Aportaciones Múltiples.
Eran para la educación y la asistencia social.
Y ni hablar, en el gobierno del Estado de Veracruz entendieron que “asistencia social” era para las personas fallecidas.
Caray, las tribus políticas agarrando a los muertitos para “ordeñar la vaca y meter las manos (y los pies) al cajón”.
Además, y simplemente, robando a los muertos.
En la nota publicada en el periódico digital alcalorpolítico faltó anotar el año desventurado cuando fue consumado el pago a los muertitos.
Pero el hecho ahí está.
Casi casi como el general Tomás Urbina, el famoso compadrito de Pancho Villa, que solía robar a los muertos federales en el campo de batalla.
Y cuando Villa fue informado, y al detalle, simplemente ordenó al general Rodolfo Fierro lo matara.
Y lo mató, incluso, en su mansión que parecía un palacio.
Y en medio de una orgía etílica y sexual.
Ok.
La exhibida de la ASF con el paguito a los muertitos ahí está.
Pero… ¿y en qué tiempo fue?
¿Ya están identificados los autores del atraco?
¿Será denunciados y detenidos y sometidos a proceso penal?
¿Ahí quedará la denuncia?
¿Ladrones físicos?
¿Ladrones intelectuales?
¿Tanta pinche ambición económica?

