A Mil por Hora

**Las lluvias del verano **Truenos en el amanecer **El río se tragó al abuelo **El caballo salvó la vida

BANDERAZO DE SALIDA: Dominguito 12 de julio, a las 2:50 A.M… En el lienzo azul del cielo retumba un relámpago… Y pareciera que el techo de la casa se derrumbaría… En realidad, anunciando más lluvia… En este verano donde la mayor parte de las noches y las madrugadas está lloviendo, mientras el día pertenece, pareciera pertenecer, al sol… Con el trueno y la lluvia el lienzo azul y blanco, tierno, suave, hermoso… Un ligero viento moviendo las ramas de los árboles y las flores blancas… El farolito de Agustín Lara, el gran músico poeta, parpadeando en la madrugada con la lluvia… De pronto, y luego de un ratito de lluvia, el lienzo azul y blanco bajito ensombrecido por otro relámpago silencioso… Y en un cielo sin luna llena ni estrellas, por cierto, tan raras y extrañas en el Veracruz del siglo XXI…

CURVA PELIGROSA: En la lluvia alternando con el chipi-chipi, ningún gemido de dolor de las gatitas… Tampoco el ladrido de un perrito solitario… Ningún gallo anunciado el amanecer… En silencio, las calles del barrio… Y hasta el velador del parque durmiendo… A veces, por cierto, con la grata y fascinante compañía de una dama, su huésped en la madrugada… Antes, mucho antes, en el pueblo, bajo la lluvia volaban los cocuyos en el amanecer tibio y fresco oloroso a sabrosa tierra mojada… Los indígenas y campesinos, los más dichosos y felices con el agüita para sus parcelitas aunque sean de dos y tres hectáreas, suficientes para sembrar maíz y frijol para el autoconsumo la mitad… Y la otra mitad para venderse en el tendajón y comprar la despensita ultra contra súper básica… A las 3:10 A.M. dejó de llover durante un ratito… Pero el chipi-chipi gorjoreando en el amanecer tibio y pacífico…

AUTOPISTA DEL SUR: El viento cesó y los árboles dejaron de aletear hojas y flores… Y el lienzo azul y blanco del cielo quedó oscuro… Oscuro bajito… Dulzón… Sin atemorizar las neuronas y el corazón con su negritud… En una tarde del verano de 1965 (hace más de seis décadas), mucho más que la lluvia, una tormenta en el pueblo a orilla del río Jamapa, nacido en las laderas del Pico de Orizaba, en el glaciar Jamapa, a cinco mil metros de altura sobre el nivel del mar… Y en el municipio de Calcahualco, Veracruz… En un dos por tres, el cielo sombrío… Sombrío, sórdido y siniestro… En medio de los truenos y relámpagos, la corriente del río se fue deslizándose aguas abajo en otros municipios jarochos… Y cuando galopaba por Soledad de Doblado, el río desbordado… Arrastrando árboles, troncos, ramas, animales muertos y basura… Impetuoso…

AUTOPISTA DEL NORTE: El abuelo y un nieto de 18 años de edad estaban en la parcela de aquel lado del río… Daban de comer a las vaquitas y becerritos para la ordeña en la mañana siguiente… Era la tarde… De pronto, escucharon el ruido del río Jamapa arrastrando una corriente turbulenta… Casi casi, como la furia de las aguas fluviales… El abuelo y el nieto se apuraron a meter en el corral a sus animalitos para regresar al pueblo… Cada uno en su caballo… Cada uno con un impermeable de cuero… Cada uno con su sombrero… Y cuando llegaron al cruce del río para pasar a la otra orilla el titubeo… Uno al otro se miraron en silencio… Entonces, el nieto apresuró a su caballito y empezó la jornada osada y temeraria… Bien agarrado a la silla de montar… Y alentando al caballo con palabras amorosas… En medio de las aguas adversas, el nieto alcanzó el otro lado de la vertiente…

RECTA FINAL: El abuelo, un hombre delgado, flaquito, con setenta años de vida, apuró a su caballito para el cruce del río Jamapa… Pero de seguro, el anciano transmitió el miedo y “el miedo al miedo” al caballo resistiéndose… El abuelo insistió y, ni hablar, el caballito obedeció… La corriente del río era volcánica… Implacable… Arrastrando árboles y animalitos muertos… Y a la mitad del río, la fuerza de la corriente se llevó al abuelo y el caballo, solito, pudo salvarse y llegar al otro lado… Y el río empujando al tito aguas abajo… Era oscura la tarde… El nieto trepado en el caballo salió corriendo a casa para avisar a su padre y a los hermanos… Y a los amigos… A orilla del río se formó la comitiva para la búsqueda… Pero en unos segundos, la noche… Las lámparas iluminando apenas, apenitas, el ruido del silencio del río… La búsqueda fue suspendida hasta el amanecer del día siguiente…

META: El chipi chipi todavía en el amanecer, las seis de la mañana, los hombres formaron dos comitivas… Cada una en un lado del río… Y a buscar el cadáver del abuelo… Seis horas después, un hombre gritó en el silencio estrujante… “¡Aquí está, aquí está!”… El abuelo, atrapado en medio de un árbol donde el río se achicaba… Y sobre las piedras las lagartijas tirándose “panza arriba”… La mitad del cuerpo, de un lado del tronco del árbol… Y la otra mitad, en el otro lado… Era el verano con sus lluvias de hace más de sesenta años… El río Jamapa, la tumba del abuelo… El árbol aquel sigue radiante y cada año frecuentado por la familia para un rosario… Los hijos vendieron la parcela porque significaba el epicentro del dolor con el recuerdo y la nostalgia… El abuelo siempre aconsejando a los nietos “nunca meterse a las patas de los caballos porque los arrastrarán”… (luis velázquez)

 

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