BANDERAZO DE SALIDA: En el verano, las noches más deslumbrantes del año… Por ejemplo, aun cuando la canción reza que la luna de octubre es la más hermosa, en realidad su belleza alcanza la plenitud en el mes de agosto… Una luna llena grande… Inmensa… Radiante… Esplendorosa… Blanca, blanca… Por desventura, sin estrellas ni luceros… Y en contraparte, unas nubes blancas (ninguna negra) gigantescas… Ahora sí, como dicen, especie de algodoncitos empalmados en una soberbia figura geométrica y geográfica… Casi casi, un valle de nubes en vez de árboles… Y el cielo azul bajito, azul tierno, azul dulzón… A las 2, 3, 4, de la madrugada, súper banquetazo visual… La luna, galopando a mil por hora para iluminar los cinco continentes… Y en las más de doscientas naciones del mundo… La luna vista en Veracruz, la luna vista en el Polo Norte por los pingüinitos…
CURVA PELIGROSA: En el verano, una parvada de gaviotas sobrevolando en las tardes, sobre todo, en la bahía en el Golfo de México… Todas, disciplinadas, en fila militar, una tras otra… Una, al frente, la jefazaza… Y sin despertar envidias… Y sin la tentación de rebasarla… Sobre todo, el respeto a la jefa máxima… Ella, con mucha experiencia y vivencias… Acaso, una que otra gaviota lanzándose en picada para cazar un pescado al vuelo… Y sin perder su lugar en la fila… A veces, volando en la mañana tibia y fresca… Incluso, calurosa y ardiente… Pero por lo general, hacia las 5, 6 de la tarde… Una maravilla, y gratuita, mirarlas y admirarlas sentados en una banca en el bulevar… Y con un cafecito… Un jugo verde… Y/o un coquito bien frío… La vida, sin prisas ni aprisa… Más porque dice la canción, “total vida ahí te quedas”… El Golfo de México, el mar, el sol y la luna sobre el mar, la playa, la arena, las turistas…
AUTOPISTA DEL SUR: En el verano, las palomitas, dichosas y felices… Y con una memoria e instinto prodigioso… Antes del amanecer están plantadas sobre el techo de una casa y/o merodeando en la banqueta del parque del barrio esperando que una señora de la sexta década (alta, delgadita, guapa, atractiva, bonita, piel blanca) salga a caminar acompañada de un perrito… Y de paso les polvoree mendrugos para su desayuno… Además, de platicarles cositas y hechos del día anterior… Y su mascota, amarrada con una correa, mirando sin ladridos… Entonces, las palomitas picoteando los mendrugos… Y sin discordias ni envidias… En igualdad de circunstancias cada una llevándose el pan al pico… Por fortuna, al ratito, otro señor de la séptima década también les riega mendrugos en la banqueta… Y todas ellas a otro festín gastronómico… Son unas veinte palomitas… Cada mañana asistiendo puntuales a la cita…
AUTOPISTA DEL NORTE: En el bulevar, gran festín cada mañana en el verano… Las chicas, ejercitando el cuerpo con una blusita y un shorcito y tenis blancos o negros… Y unos audífonos escuchando música pues ni modo oigan el noticiero radiofónico… Y sin voltear a los lados… Acaso mirando la quietud del Golfo de México… Apenas, apenitas, los primeros rayos del sol… Tenues y frágiles… A los lados, señores de la sexta y séptima década caminando despacio, entre otras razones visibles, para bajar la papada y la panza que parece balón desinflado… Una que otra muchacha de caderas incandescentes (como la chica de Ipanema) en bicicleta… Después de la faena deportiva, las chicas desayunan un jugo verde… Y los hombres, picadas y gordas…
RECTA FINAL: El verano sin estrellas ni luceros… Por ahí, de vez en vez, una o dos estrellitas, máximo, en el cielo… Unos puntitos casi casi apagados… Apenitas, perceptibles… Como asomándose por un cachito de la comba celeste… Sea por la contaminación lumínica de la tierra al cielo como afirman los expertos… Sea porque las luces de las ciudades (en las calles, edificios, anuncios, automóviles) se proyectan hacia el cielo creando un brillo artificial y ocultando la luz débil de las estrellas… Sea por el aviso previo del fin del mundo como cuenta el relato bíblico… Sea porque en la tierra los Reyes Magos ya dejaron de buscar al Jesús del siglo XXI…, El resultado es un cielo depresivo, sin estrellas… Y ni el verano las ha podido relucir… Tampoco las otras estaciones del año… Los niños del siglo XXI sin conocer las estrellas… Más que en el cine, digamos…
META: La vida de cara al Golfo de México… La noche… La luna llena… Las nubes blancas, blancas… El cielo nítido, azul tierno… El día… El solecito… El mar… La playa… La arena para construir edificios y pirámides… Los Portales con una chelita… Escuchando tríos y mariachis… Las picadas y gordas en La Huaca… Un lecherito con o sin canillita en La Parroquia… Saborear taquitos en el mercado popular… Un volován de piña… Una mañana en el museo Benito Juárez… Caminar en el Centro Histórico… Meterse al cine a comer palomitas… ¡Ay, “el amor de verano”!¡Ay, “el amor de estudiante”… 1963… De Roberto Jordán… “Es otoño/ los amantes ya se fueron”… La alegría de vivir en el verano… El paraíso terrenal de una mujer y un hombre… Y en el próximo verano, otro amor… La tuerca de la vida dando vueltas… “El amor es fugaz como un relámpago” escribió Ezra Pound en Cantos… (luis velázquez)

