Acusado por Estados Unidos de malas amistadas con “Los Chapitos” de Sinaloa… Involucrados nueve funcionarios más del sexenio en Sinaloa… Separado del cargo durante tres meses y medio…Incluso, investigado por la Fiscalía General de la República… El góber precioso de MORENA, Rubén Rocha Moya, regresó a la silla embrujada del palacio de Sinaloa.
El góber de AMLO, Andrés Manuel López Obrador, el ex.
Entonces, la secretaría de Gobernación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, fue lacónica y categórica: es “una determinación personal”.
Rubén Rocha extrañaba la sillita del poder y se pasó por alto al gobierno federal, al Congreso de la Unión y a la Fiscalía General.
Lo decía Antonio López de Santa Anna, tres veces góber jarocho y catorce ocasiones presidente de la república: “El hombre es nada; el poder es todo”.
Incluso, ayer mismo, don Rubén Rocha sostuvo reunión plenaria con su gabinete.
Casi casi como decía la ex Fiscal General de Cuitláhuac García: “Aquí mando yo”.
Digamos, sólo digamos, el estilo personal de ejercer el poder de los Morenos.
Rubén Rocha ha vuelto en medio del famoso huachicol tanto petrolero como fiscal, cuando MORENA tiene en la cárcel a dos exgobernadores: el panista de Baja California y al priista de Guerrero.
Rocha Moya desafiando, incluso, al gobierno de Estados Unidos.