La multimillonaria estrella, compositora e intérprete Taylor Swift, 36 años de edad, ha dado paso firme en contra de la mala aplicación de la Inteligencia Artificial, IA.
Simplemente, registró su imagen y voz en la oficina de Patentes de Estados Unidos para evitar, como objetivo superior, el mal uso de su imagen y voz.
Incluso, y hasta para anuncios publicitarios.
Firme y contundente.
En la oficina de Patentes registró una imagen donde de pie posa ante un micrófono.
Y toca y canta.
Con un body azul y rosa y lentejuelas.
Con botas plateadas.
Y una guitarra rosa en la mano.
Un alto, un freno, al uso indebido de la IA.
Antes, el exitoso actor Matthew McConaughey también registró su imagen y voz en la oficina de Patentes.
Y otros actores y actrices más, en lista de espera.
Y, bueno, quienes lo hagan, y claro, sin permiso, se exponen a una demanda millonaria.
Una cosita, la libertad de expresión.
Otra, el libertinaje.
Una cosita, la maravilla de la Inteligencia Artificial.
Otra, el mal uso.
Incluso, ahora cuando Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, apareció en las redes sociales (en una gráfica vestido de Jesucristo y otra de Sumo Pontífice del Vaticano), la versión de un fotomontaje.
“Ta’gueno”.
Taylor Swift, ahora, la estrella con mayor popularidad en EU.
Y la más famosa.
Y multimillonaria.
Y a los 36 años de edad.
La chica revelación mundial.

