Primero, el gritoneo de los líderes magisteriales de la sección 32 del SNTE: “¡Fuera, Tello! ¡Fuera, Tello” y Claudia Tello fue despedida de la secretaría de Educación, SEV.
En la SEV, cambalache político: Claudia Tello vuelve al Senado y en la SEV, Raquel Bonilla Herrera, quien de senadora suplente pasó a senadora propietaria y ahora ocupa la silla embrujada de la SEV en Xalapa en lugar de Tello.
Enroque guinda y marrón.
Impacto político: La primera secretaria del gobierno del Estado… cesada. No pudo con el paquete educativo.
Impacto sicológico: Tello se va… sin dejar huella.
Por más y más loas de su jefa, la góber preciosa.
Impacto social: La calidad educativa de Veracruz en el abismo.
Además de la opacidad pedagógica, 550 mil jarochos de 14 años de edad en adelante sin saber leer ni escribir, un millón con la escuela primaria incompleta, otro millón con la secundaria a medias y 600 mil habitantes de Veracruz con el Bachillerato inconcluso.
Impacto moral: El run run político de que los Morenos “no eran iguales” a los otros partidos políticos.
El desaliento ciudadano.
El desencanto público.
Sorpresas que da la vida: nadie imaginó la salida de Claudia Tello.
Unos columnistas la llaman “la comadrita” de Nahle.
Sabrá el chamán lo que sucede detrás de las puertas del palacio de mármol.
Raquel Bonilla Herrera, la abogada de 42 años de edad, recién egresada, como la nueva Enriqueta Rébsamen.
La nueva Enriqueta Laubscher.
La nueva Rafaela Delgado.
La nueva Carlota A. Carrillo.

