En MORENA, los dados están claros aun cuando sigan dando vueltas.
Cargada en MORENA a favor de políticos adversarios y opositores y críticos al exgóber precioso de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado de narco en Estados Unidos junto con nueve funcionarios.
El primer manotazo de la presidenta Claudia Sheinbaum fue la manifiesta oposición a Rubén Rocha para volver a ocupar la silla embrujada del palacio de Sinaloa.
Por cierto, Rubén Rocha, gente, y a morir, del expresidente Andrés Manuel López Obrador y, por eso mismo, gran manotazo de Sheinbaum.
Digamos, como cuando el presidente Lázaro Cárdenas del Río decidió exiliar al jefe máximo, Plutarco Elías Calles, quien ya lo tenía harto… Hartísimo con sus intromisiones.
El segundo manotazo de Sheinbaum, denominar con MORENA a la gobernadora interina, la diputada federal, Graciela Domínguez Nava, opositora a Rubén Rocha, y el tercero, la cargada para elegir a la candidatura a gobernadora en el año entrante.
2027, tiempo cuando en el país serán elegidos en las urnas 17 gobernadores.
En Sinaloa, los dados cargados a favor de la senadora Imelda Castro, de 58 años de edad, crítica de Rubén Rocha Moya, inició militando en El Barzón y ha terminado en MORENA con los vientos favorables, lista para ser nombrada Coordinadora de la 4T en Sinaloa… El paso obvio.
Incluso, en el ring electoral trece políticos de MORENA intentando quedarse con la candidatura, entre ellos, rochistas, rochistas de Rubén Rocha Moya.
El fin de un imperio y emporio en Sinaloa.
Una cosita, el pesebre con AMLO; otra, con Sheinbaum.

