Mandinga aletea con todas sus alas en el tsunami turístico del “Veracruz, de moda”.
Un pueblo, el jarocho, enalteciendo las fiestas tradicionales en los cuatro puntos cardinales.
Y la fiesta religiosa.
Y los recursos gastronómicos.
Digamos, quizá, quizá, quizá, para así olvidar (si se pudiera) el otro tsunami con los jinetes del Apocalipsis:
Incertidumbre.
Zozobra.
Inseguridad.
Impunidad.
La feria del ostión será de los días 5 a 7 de junio.
Bailes populares.
Carros alegóricos.
Cocteles.
Y gratis.
Antes, en Mandinga crearon y recrearon la llamada “Virgen Desata Nudos”.
Como en la península maya.
La virgencita milagrosa aparecida en el pueblo.
Y para jalar turismo.
Ahora, el cóctel de ostión más grande del planeta.
Casi casi como aquella idea esotérica de vender café de Veracruz en el planeta Marte.

