El PRI, el famoso partido invencible, más solo que nunca.
Más que rodando en el abismo, en el fondo del abismo.
Por ejemplo: De 28 organizaciones afiliadas ahora sólo le quedan 13.
La presidencia de la república, llamada, ajá, “la joya de la corona”, perdida en cuatro ocasiones: dos con el PAN y dos con MORENA.
De 32 gubernaturas únicamente gobierna en dos.
Perdida la mayoría en el congreso federal y en los congreso estatales y montón, número incalculable, de presidencias municipales, sindicaturas y regidurías.
Ahora sí, todo indica, todo parece, ni un milagro lo podrá resucitar.
Vaya, hasta el líder nacional, Alejandro Moreno, el famoso Alito (en el obradorismo también le llamaban “Amlito”) en la antesala del desafuero.
Además, acusado de pillaje cuando fue gobernador en Campeche.
La expriista gobernadora, Layda Sansores, en su contra; enemiga gratuita.
En el siglo anterior, ejerciendo el poder durante más de setenta años (Porfirio Díaz Mori lo ejerció durante años, el PRI encaramó a México en el primer lugar mundial de corrupción política.
“Manos llenas” para “ordeñar la vaca y meter las manos al cajón”.
La mayoría, en la impunidad.De paso, además de las organizaciones migrantes, también políticos y tribus políticos fugándose a otros partidos.
