Era, es, un empresario.
A todos impresionaba pagando cuentas millonarias… al contado.
Y el 5 de diciembre del año 2020, cuando Rubén Rocha fue candidato de MORENA y de Andrés Manuel López Obrador a gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha lo incorporó a su equipo.
Y luego enseguida ganada la elección lo perfiló como secretario de Finanzas en la Sinaloa de Los Chapos, los Chapitos y los Zambada.
Entonces, Enrique Díaz Vega tenía, según la fama pública, 24 propiedades evaluadas en 70.4 millones de pesos y dos, tres años después, había comprado dieciocho propiedades más, entre departamentos, lotes, locales comerciales y mansiones frente al campo de golf.
En total, 61.5 (sesenta y uno punto cinco) milloncitos de pesos.
En el Registro Público de la Propiedad, dueño de diez empresas.
La fama pública de que desde la secretaría de Finanzas traficaba favores.
Entre otros, y además de cargos públicos para los suyos, la protección a los narcos.
Y a cambio de sobornos millonarios según pública El País en gran reportaje.
Incluso, la versión y la fama de que Enrique Díaz Vega era el enlace del gobernador morenaco, Rubén Rocha, con los jefes narcos.
Entonces, se soñó y miró como diputado federal de MORENA, pero en la cumbre le negaron la posibilidad y sin explicaciones.
Ahora, acusado por EU de narcotráfico y posesión de armas y al lado de su protector, Rubén Rocha, más ocho políticos más.
Todos, militantes de MORENA.
El partido guinda y marrón donde el lema universal es que “no somos iguales” a los priistas y panistas.
Ta’gueno con los Morenacos.
Dándose “golpes de pecho” de honestidad, “honestidad valiente” y “a prueba de bomba”.
En la duda si el ex góber precioso y sus nueve asociados se “bañaron en tina para chapotear y salpicar pa’arriba”.
