Por luis velázquez rivera
Entre más hogares enlutados y más feminicidios y más cementerios insuficientes y fosas clandestinas en Veracruz, más se agiganta el respeto y el recuerdo del capitán Fernando Gutiérrez Barrios como gobernador jarocho.
“El jaranero” le decía Miguel Ángel Yunes Linares.
De acuerdo con los cuarenta días y cuarenta noches del diluvio universal, don Fernando (como le llamaban) pacificó Veracruz en cuarenta días.
Y de ultra contra súper manotazo hizo polvo a la famosa y temible “Sonora Matancera” florecida en el sexenio de su antecesor, el economista Agustín Silvestre Acosta Lagunes.
“La Sonora Matancera” que solía cobrar cincuenta mil pesos (de aquellos) por asesinar a un parroquiano.
Y por encargo. Y pago anticipado.
A los siete días de tomar posesión en el año 1986, en Huayacocotla, el cacique Luis Rivera Mendoza y sus pistoleros emboscaron a una familia.: mataron al padre, mataron a la madre y quien estaba embarazada, mataron a un bebé, mataron a un niño de siete años.
En la madrugada del día 8 de diciembre, el comando policiaco de Gutiérrez Barrios llegó a Huayacocotla y aplicó tuercas. Rastreó la pista del cacique y lo detuvo, luego fueron por los sicarios y los treparon en un camión de rediles derecho, derechito, al penal de Pacho Viejo, en Coatepec, custodiados por patrullas policiacas tanto por delante como por detrás del carro de redilas.
En los días siguientes, aprehendieron en Chicontepec a los caciques, los hermanos Justo y Roberto Cabrera Sahagón… Y al penal de Pacho Viejo.
Y en la víspera del 10 de enero del año 1987, el cacique del sur de Veracruz, Cirilo Vázquez Lagunes, fue detenido en la carretera a Acayucan con posesión de armas de uso exclusivo del ejército y derecho, derechito, al penal de Allende.
Entonces, el otro cacique de “La Sonora Matancera”, Toribio “El Toro” Gargallo, flagelo en la región de Omealca a Tezonapa, avecindado en Córdoba, huyó de Veracruz.
Y el diez de enero de 1987, en los cuatro puntos cardinales del estado jarocho se amaneció respirando nuevos aires, nuevos vientos.
Simplemente, aire puro.
Y, claro, podrá señalarse a Gutiérrez Barrios de su activismo en el movimiento estudiantil del 68. Incluso, con la matanza de Tlatelolco.
Y con su operativo en la denominada “Guerra sucia”.
Vaya, los observadores políticos en el sexenio de Miguel de la Madrid siempre señalaron que el presidente había elegido candidato a gobernador de Veracruz a don Fernando porque Veracruz era (como hoy) el centro neurálgico del infiero con tanta tanta tanta violencia descarrilada.
Pero “haiga sido como haiga sido”, pacificó Veracruz en cuarenta días y noches y, de paso, se ganó la secretaría de Gobernación con el presidente Carlos Salinas de Gortari.
Veracruz zarandeado hoy… como antes
Hoy, desde Pueblo Viejo hasta Las Choapas…
Y desde Maltrata hasta la ciudad jarocha…
Y desde Xalapa a la Cuenca del Papaloapan “los demonios están sueltos”.
Uno: Con el moreno Cuitláhuac García Jiménez, Veracruz, en el primer lugar nacional en feminicidios.
Hoy, igual, igualito, y con más feminicidios.
Una estadística dura y ruda deja constancia: 8500 (ocho mil quinientos) menores huérfanos de madre feminizada.
Dos: El sello característico en la era Nahle: Al momento, veintitrés políticos y líderes partidistas y sociales ejecutados.
Tres: Veracruz, en los primeros lugares nacionales con desaparecidos.
Cuatro: Veracruz, un fosario.
Cada vez más fosas clandestinas de norte a sur y de este a oeste.
Además, los ríos y hasta el Golfo de México convertidos en panteones de los malandros con cadáveres flotando aguas abajo.
Cinco: La señora madre de 80 (ochenta) años del presidente de COPARMEX en Xalapa, Arturo Blanco, recibió llamada telefónica con amenaza de extorsión, entonces, del impacto sufrió derrame cerebral y murió.
¡Ay, si Gutiérrez Barrios viviera otro gallito bíblico cantaría en Veracruz!
Apuesta a soplones…
La vida ríspida, extrema y tenebrosa de la experiencia humana, en Veracruz:
Secuestros, desapariciones, extorsiones, crímenes.
En tanto, la gran política de seguridad expresada por la Fiscalía General de Veracruz.
Ofreciendo 350 (trescientos cincuenta) mil pesos de recompensa al ciudadano aportando datos lacónicos para detener a un malandro.
Digamos, un soplón… para, quizá, quizá, quizá, atenuar la ineficiencia oficial.
(Y sabrá el chamán el resultado de la estrategia. Lo sabrá.)
Con todo y las cacareadas Juntitas Construyendo la Paz…
La huella de los días
En la era Nahle, el asesinato de políticos y líderes partidista, de moda.
A tono, digamos, con las fiestas religiosas y patronales de pueblo en pueblo.
Y del coctel de tegogolos más grande del mundo.
Por ahora, 23 (veintitrés) políticos ejecutados.
Uno que otro, atraído por la fiscalía general de la República.
Por ejemplo, el caso del secuestro, desaparición y asesinato de la reportera Roxana Berenice Guzmán Ramírez, en Nanchital, el 2 de junio del año 2026.
Van, dice la máxima autoridad, diez detenidos.
El expresidente municipal de Ixhuatlán del Sureste, desaforado, bajo sospecha (certidumbre, quizá) de ordenar el plagio de la reportera.
¿Fue el único en emitir la orden?
¿Qué han declarado los diez detenidos?
El crimen del primer político asesinado, el diputado federal, Benito Aguas, en Zongolica, cometido por un tirador solitario el 9 de diciembre del año 2024.
Nueve días después de iniciada la era Nahle.
Atraído por la Fiscalía General de la República.
El tirador solitario, detenido según el trascendido anunciado.
Y desde entonces, el caso archivado sin que al momento haya trascendido, por ejemplo, la autoría intelectual.
Ahora, atraída la muerte del diputado federal, Zenyazen Escobar, y a quien desde un principio le crearon la versión de un suicidio.
¿Pudo haberse suicidado un político con carrera ascendente soñando con la candidatura de Morena a gobernador para el año 2030?
La varita mágica
Sea como sea… Cada gobernador, “con su varita mágica”…
En Veracruz, ninguna autoridad ha podido frenar, disminuir, achicar, exterminar los feminicidios ni los secuestros ni las extorsiones ni los crímenes ni las fosas clandestinas ni menos, mucho menos, purificar la llamada “justicia pronta, rápida y expedita”.
Allá cada jefazo del Poder Ejecutivo estatal en el resto del país, pero aquí, en Veracruz, de cara al Golfo de México, así se bailan “La Bamba”, “El tilingo lingo” y “El querreque”.
Y con la música el jaranero de la iguana verde en el hombro izquierdo pues también es guinda y marrón.
Veracruz, en ruinas y arruinado
Ezra Pound lo escribió: “Hay una guerra de mierda”.
Por ejemplo, en el territorio jarocho: policías contra narcos, policías al servicio de narcos, políticos a las órdenes de jefes narcos.
La secretaría de Seguridad Pública y la fiscalía general de Veracruz, FGV, en el principio de Peter: el fracaso de las Juntas de Paz, el fracaso de las recompensas de la FGV para obtener información exclusiva y detener a malandros; en medio, la población sangrando y sangrante.
Además, la miseria, la pobreza, la jodidez, el desempleo, el subempleo, los salarios pichurrientos y la migración a Estados Unidos.
Seis de cada diez habitantes en el infierno y salir del infierno está “cañón”.
Más sin una versión de Gutiérrez Barrios en el siglo XXI.
Veracruz, en ruinas y arruinado.
El Veracruz doliente.
Una población necesitada de ganarse unos centavos en cada nuevo amanecer para garantizar la despensa en casa.
En el siglo XVIII, Alejandro el barón de Humboldt, desembarcó en Veracruz.
Y quedó maravillado y perplejo, maravillado con la riqueza natural, perplejo, con tanta miseria y pobreza y en el siglo XXI, el mismo retrato económico y social.
Así oficien misa concelebrada las tribus políticas guinda y marrón.
Veracruz hoy: violencia narca, violencia policiaca, violencia política y traducida en multitudes contestarias en las calles y avenidas y carreteras.
