En el transcurso de los meses la presidenta municipal de Veracruz, Rosa Hernández Espejo, ha cesado a unos cincuenta inspectores de la dirección de Comercio y de otras áreas; todos, denunciados por pillos, “presuntas solicitudes de dinero”.
“He recibido muchas quejas”.
Y ni hablar, aplicando la cuchilla y la guillotina.
Incluso, la versión de que su cuchilla ha llegado a los suyos, gente cercana.
La fama pública, caray, histórica y milenaria, de los inspectores de Comercio, “un barril sin fondo”.
El estercolero de la administración pública.
En cada periodo municipal la historia repetitiva.
Digamos, lucha de nunca acabar.
Uno que corrompe y otro que se deja corromper.
La famosa “mordida”, “el cochupo”.
