En San Andrés Tuxtla, el último intento (por fortuna) fallido de feminicidio.
Un tipo intentó matar a su pareja.
Paola Herrera Chigo, de 26 años de edad.
Y a machetazo limpio.
Ella estaba en su caso en el pueblo de Mazumiapan.
Y su pareja, Sergio, alias El Pequi, la empezó a ofender.
Y ofender.
Y ofender.
Y ofender.
Entonces, tomó su machete y se le fue encima.
Con saña.
El primer machetazo le partió el rostro.
Después, le amputó tres dedos de ambas manos.
Y a puro machetazo.
La herida en la cara desde la frente hasta la comisura labial.
Además, una herida de ocho centímetros en la cabeza.
Su pareja estaba borracha.
En el boletín, el trascendido de que de igual modo drogada.
Los vecinos escucharon los gritos de la chica y llegaron.
Desarmaron a El Pequi.
Llamaron a la policía.
Y se lo entregaron.
Paola trasladada de San Andrés Tuxtla al Hospital de Alta Especialidad en la ciudad de Veracruz.
El Pequi… a enfrentar, ajá, la justicia.
En aquel tiempo, y dado el creciente consumo de licor, el presidente Lázaro Cárdenas del Río convocó a los empresarios de cerveza y alcohol a palacio nacional, les expuso los estragos sociales en las familias, las parejas, los vecinos, los amigos y pactaron achicar la distribución de cervezas y alcohol en el país.
“Bajar unas rayitas”.
