Veracruz, en la orilla del precipicio, “atrapado y sin salida” en la violencia común y en la narco violencia.
Por ejemplo: en Villa Allende, Coatzacoalcos, una barda fue derruida por “la madre naturaleza” con el viento impetuoso y mató a dos niñas, a su señora madre y a su señora abuela.
En Coatzacoalcos, el Golfo de México se salió de su cauce y entró al pueblo.
Los daños por las lluvias en 52 (cincuenta y dos) municipios; Nanchital, el más afectado.
En Las Choapas, seis muertos intoxicados con una planta de luz.
En Coatzacoalcos, asesinado un taxista en la colonia 20 de noviembre.
¡Ah!, por fortuna, en Xalapa listos para el gran desfile del Día de Muertos en víspera de los días 1 y 2 de noviembre, días para recordar a los muertitos.
A tono, claro, con los días y noches galopando en el palenque de la incertidumbre y la zozobra.
Lo escribió aquel: “Aquí nos tocó, qué le vamos a hacer”.

