Por luis velázquez rivera
Marcial Maciel Degollado, nacido en Cotija, Michoacán, y fundador de las sectas religiosas los Legionarios de Cristo y el Regnum Christi, entró a la historia eclesiástica como el peor sacerdote pedófilo del mundo.
En nombre de Dios ultrajó a más de sesenta niños seminaristas.
Peor tantito:
Ultrajó a sus dos hijos desde los 7 años de edad en adelante.
Durante trece años estuvo violando a un niño, desde que tenía 12 años de edad. Cada semana, durante varios días, lo llamaba a su recámara en las noches y dormían desnudos.
Vaya, solía viajar a Tailandia para contratar niños prostituidos hasta por sus propios padres.
El mayor pederasta de la iglesia católica.
Y al mismo tiempo, blindado por un cuarteto de papas porque era “el mayor recaudador de la iglesia”.
Los jefes máximos del Vaticano (Pío XII, Juan Pablo II, Benedicto XVIy Francisco Primero) casi casi a punto de canonizarlo.
Todo, porque aportaba cantidades millonarias de dinero “para comprar el silencio”.
“Soy instrumento de Dios” festinaba.
Seductor, incluso, de mujeres viudas y ricas para sacarles dinero.
Sicópata.
Malvado le llama en el documental una de sus víctimas sexuales.
Además de pedófilo, drogadicto.
Se inyectaba morfina.
Con frecuencia, hasta 24 (veinticuatro) ampolletas en menos de dos horas.
Su organización, los Legionarios de Cristo, le sirvió para enriquecerse.
En su patrimonio, dinerito en paraísos fiscales.
Empresas fabricando armas para vender.
Empresas filmando pornografía para la subasta internacional.
Ateo.
Apóstata.
Renegado… le llaman otras víctimas en el documental en la aplicación HBO con el siguiente título: “Marcial Maciel, el lobo de Dios”.
Por ejemplo, “en la plenitud del pinche poder” (Fidel Herrera Beltrán), viajó a Tijuana disfrazado de empresario y anduvo visitando cantinas y bares hasta encontrar a una chica mesera quien le atrajo. Luego de varias copitas habló con ella y le dijo que buscaba a una mujer para casarse y aquella chica, de 19 años de edad, de nombre Blanca González, aceptó su propuesta de Maciel, con el apodo de José Rivas, de 56 (cincuenta y seis) años de edad; procrearon dos hijos.
Además, en España también se casó con otra mujer y procrearon una hija.
Con el papa Juan Pablo Segundo, Maciel usufructuando décadas de esplendor.
Incluso, organizando tres, cuatro, cinco visitas de Juan Pablo II a México.
Tanta fuerza económica y política y social que, por ejemplo, solía presionar a periódicos extranjeros para evitar la población de reportajes donde era denunciado.
Dueño del poder…
En el documental, HBO entrevista a varios reporteros ocupados en el tema Maciel: Carmen Aristegui, Raúl Olmos, Ciro Gómez Leyva, Emiliano Ruiz Parra y Jason Berry.
El quinteto, narrando los abusos de Maciel.
Poder político.
Poder económico.
Poder religioso.
Poder social.
Tanta era su fuerza avasallante que, por ejemplo, el abuso sexual de Maciel fue copiado por unos treinta miembros de los Legionarios de Cristo y, por añadidura, Maciel intocable, también sus discípulos y seguidores pedófilos.
Dice Emiliano Ruiz Parra: Nadie le puso un alto”.
Durante cincuenta años, la iglesia ocultó todo.
Tres obispos, tíos de Maciel
Maciel fue sobrino de trío de obispos.
Uno de ellos, el obispo Santo de Veracruz, originario de Michoacán (donde también nació Maciel), Rafael Guízar y Valencia.
Incluso, informado Guízar y Valencia de la pedofilia de Maciel, se encerraron en la oficina y discutieron, de acuerdo con los historiadores, Guízar y Valencia falleció a los dos días.
Otro tío obispo le negó el acceso a su seminario y un tercero le extendió tanto la mano que hasta le puso maestros en su casa para terminar la carrera sacerdotal y ordenarse.
Después se empeñó en ganarse la voluntad de los Sumos Pontífices del Vaticano.
Cazador de viudas ricas
Calculador y frío, cerebral, fundó el Instituto Cumbres en la ciudad de México, con el único objetivo de educar a los hijos de las elites millonarias y empresariales.
Tiempo cuando empezó a coleccionar terrenos, propiedades y cuentas bancarias.
Es más, llegó a sentirse Juan Camagüey declarando la guerra a los jesuitas y al Opus Dei.
Sus mayores víctimas económicas, las mujeres viudas y ricas.
El cazador de viudas.
Ofrecía puestos a cambio del silencio
Manejaba a los discípulos, niños ultrajados, adultos ya, con sentido político.
Por ejemplo, si uno de ellos le presentaba la renuncia para separarse de su capilla y de los Legionarios de Cristo, entonces, en automático les ofrecía un cargo académico.
Y al más elevado nivel.
Puestos académicos en sus escuelas y universidades a cambio del silencio, la complicidad y evitando la deserción.
En repetidas ocasiones, así logró controlar las diferencias y rupturas.
Pero “pasado un ratito”, los inconformes se iban.
Incluso, una joven originaria de Nuevo León desertó una madrugada, sin zapatos para evitar el ruido y la alarma cuando bajaba los escalones del edificio.
Bendecido por los papas
Pedófilo comprobado por la misma iglesia, el Sumo Pontífice, Benedicto XVI, Ratzinger, terminó bendiciéndolo.
Con todo y que era su reconocido opositor.
En vez de dejarlo a la deriva para un proceso penal lo envió a un monasterio para pasar el resto de su vida en oración, pero Marciel se insubordinó.
Entonces, presionó para que le compraran una casita en Florida con campo de golf, un lago y una alberca con un costo de un millón 800 (ochocientos) mil dólares.
En Florida, todos los días confesaba y comulgaba… como si tantos pecados mortales y veniales cargara en la espalda y camino al Gólgota, su Gólgota.
Allí murió a los 87 (ochenta y siete) años de edad por cáncer de páncreas.
A su sepelio asistieron unas quince mil personas.
En HBO queda claro que de niño Marcial Maciel fue violado por unos arrieros.
Y por eso mismo… se volvió un sicópata.
El sicópata de la iglesia católica y apostólica.
Ángel de Luzbel…
Hábil político, Maciel “arrasó parejo y duro y tupido”.
Convenció a cuatro Sumos Pontífices del Vaticano.
Desafió a varios funcionarios de alto nivel del Vaticano y los derrotó.
Convenció a parte medular de su corporación los Legionarios de Cristo.
Convenció a montón de adultos ultrajados cuando eran niños seminaristas de guardar silencio.
Convenció a mujeres viudas y ricas para donativos millonarios.
Y también a empresarios católicos y apostólicos.
Engañó a par de esposas y con hijos con doble, triple, identidad.
Declaró la guerra a medios de información internacionales.
En sus templos, seminarios y conventos tenía colgada su foto gigantesca en las paredes.
Durante cinco décadas enfrentó a los demonios y salió triunfante.
16 (dieciséis) años más que la dictadura de Porfirio Díaz Mori.
37 (treinta y siete) años más que Benito Juárez García reelegido en el poder presidencial.
Hacia el final, el Vaticano ordenó le aplicaran un exorcismo porque lo consideraban poseído por el demonio.
Años luz de distancia, a diferencia de su tío Rafael Guízar y Valencia consagrado como el obispo santo, Marcial Maciel quedó como el ángel de Luzbel.
El ángel de la lujuria.
El ángel de la perversidad humana.
El ángel del billete fácil.
El ángel de la mentira y la estafa.
El ángel de mil caras.
Pero, bueno, testimonia el dicho ranchero, “lo bailado nadie se lo quita” con todo, digamos, y estarse achicharrando en el averno.
Vaya a saberse si hasta se adueñó del reino de Luzbel…
