Donald Trump, presidente de Estados Unidos, es así: en su primer periodo como jefe máximo en la Casa Blanca separó de sus padres a cinco mil quinientos niños.
Ahora, en el segundo periodo, del mes de enero del año 2025 a la fecha, lleva más de cien mil niños separados de sus padres migrantes y como parte del proceso de deportación.
La migra llega a negocios, establecimientos y restaurantes y a la cacería de migrantes sospechosos.
Y si son migrantes vulnerables, primero, a la cárcel.
Luego, a la deportación.
Y los hijos, a la deriva.
Algunas veces, a cargo de los hijos mayores.
Incluso, adolescentes cuidando a los menores.
La Institución Brookings de EU compartió investigación con el periódico The New York Times y con amplio reportaje.
Historias duras y rudas.
Más cuando de los cien mil niños separados de sus padres una tercera cuarta parte son ciudadanos norteamericanos.
Nacidos en EU.
En EU, más de trece millones de migrantes vulnerables.
Es decir, sin papeles.
Y sin la famosa Tarjeta Verde… para chambear en paz, aun cuando la última orden de Trump es revisar las Tarjetas Verdes otorgadas en el tiempo de su antecesor, Joe Biden.
Por lo pronto, en el segundo tiempo en la Casa Blanca, Trump ha detenido a más de cuatrocientos mil migrantes.
“El mundo es mío” intituló la portada en la revista “Letras Libres” del historiador Enrique Krauze.
Súper manotazo de Trump con el caso del góber precioso de MORENA en Sinaloa, Rubén Rocha, acusado con nueve funcionarios y políticos más de malas amistades con la delincuencia organizada.

