En Estados Unidos, un centro más de la policía migratoria para encerrar y deportar familias, a los padres e hijos; niños, incluso, en la comunidad de Alexandria, en el estado de Luisiana.
Los vecinos y los migrantes en protesta colectiva, incluso, desde Nueva Orleans.
“No queremos al ICE” claman y reclaman en contra del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
El centro de detención listo para inaugurarse.
El coraje social y la indignación crónica porque, incluso, los migrantes que han decidido la deportación voluntaria también en la lista negra para su captura y reclusión.
Por ahora, diecisiete mexicanos fallecidos en circunstancias raras y extrañas.
La mayoría, presos en las cárceles de la migra.
Otros, asesinados en la calle.
Mientras, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en relación diplomática, dijo, con Donald Trumpo en el juego final del Mundial de Futbol y el secretario Ebrard Casaubon festinando que Trump dejó los mismos aranceles del diez por ciento a los industriales y empresarios mexicanos.
Y la justicia de Estados Unidos rechazando la denuncia penal contra empresas concesionadas con servicios públicos en las prisiones de la migra.
Un millón de migrantes originarios del estado de Veracruz.

