Signifique lo que signifique, el góber precioso de Sinaloa, el morenista Rubén Rocha Moya ha pedido licencia (temporal, ajá) a la silla embrujada del palacio del gobierno estatal.
La razón: Estados Unidos lo acusó de traficar droga y posesión de armas.
Y aliado con nueve funcionarios más.
Todos, estatales.
Casi casi como en el caso de Adán Augusto López Hernández como góber precioso de Tabasco.
Y con “El H”.
Ahora, la fiscalía general de la República también investiga al góber precioso de Sinaloa.
Con todo y que un día anterior había sostenido que estaba bien, muy bien, con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En la carpeta de investigación, el rastreo de pistas sobre el tráfico a Estados Unidos de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina.
En el siglo pasado lo dijo Eufemio Zapata, el hermano mayor del Caudillo del Sur, Emiliano: “La silla del palacio está embrujada.
Todos, se marean y enloquecen con el poder”.
En Sinaloa, por ejemplo, la (presunta) alianza de políticos y jefes de la delincuencia organizada.
De “El Chapo” y “Los Zambada” a “Los Chapitos”, los hijos de Joaquín Guzmán Loera, condenado a cadena perpetua en EU.
Caray, Rubén Rocha fue maestro universitario.
Ha desempeñado otros cargos públicos como, por ejemplo, legislador.
Fue operador de Morena en el tiempo de Andrés Manuel López Obrador.
Es (ahora con licencia) gobernador de Sinaloa.
Insólito, pero “la cruda verdad”:
En la mira de EU por narcotráfico y posesión de armas.
Los mejores hombres de MORENA.
El partido aquel de que “no somos iguales” a los priistas y panistas y anexos y conexos como dijera AMLO, el ex.
