De nuevo, otra marcha en Xalapa contra Roberto Ramos Alor, el delegado del IMSS Bienestar en Veracruz.
Ahora, inconformes los trabajadores porque les está eliminando prestaciones por el simple y sencillo delito de manifestarse en su contra en la vía pública, reclamando su despido por tanto desabasto de medicinas en hospitales y por los agravios de Ramos Alor: altivo, prepotente e intocable.
“Aquí mando yo” como exclamaba la fiscal de Cuitláhuac García.
Decenas de médicos del Centro de Alta Especialidad “Doctor Rafael Lucio” y ciudadanos solidarios en la marcha.
Todo indica, una pulseada entre Nahle, la góber preciosa, y el gobierno federal para determinar si es despedido o sigue en el cargo.
Ramos Alor, el ex secretario de Salud, ex diputado federal y como delegado del IMSS, metiendo su cuchara en la secretaría de Salud con el visto bueno de su jefa.
La población burocrática en contra de Ramos Alor, pero como Nahle lo sostiene “a prueba de bomba”, entonces, inamovible, con todo y la indignación crónica en contra.
He ahí, pues, un eje rector del estilo personal de ejercer el poder en el segundo mandato de la 4T en Veracruz.
En el “Veracruz de moda”; de moda, desoír el clamor social.












