En Ceuta, ciudad autónoma española bañada por el mar Mediterráneo, el peor infierno para los migrantes.
La mayoría, procedentes de Marruecos y África, durmiendo a la intemperie.
En las noches, los militares de España les caen de sorpresa, tolete en mano para tremendas golpizas y la advertencia: si se quedan… seguirán las palizas.
Los militantes españoles les can en la noche en los cañaverales, las arboledas, las playas y en donde viven.
El presidente español, Pedro Sánchez, ya fue informado de los atropellos, abusos y excesos a los derechos humanos y al alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas.
Pero… las agresiones policiacas continúan, incluso contra niños y mujeres migrantes y ni se diga contra hombres, por lo general, padres de familia.
En Ceuta, predominando las religiones cristiana y musulmana y en nombre de Dios, el Ser Superior, las palizas, igual, igualito, digamos, como en Estados Unidos contra los migrantes de América Latina.
Caray, la mayoría de los pueblos del mundo han sido fundados por migrantes y si los migrantes huyen se debe a la errática política económica para animar y reanimar la creación de empleos, empleos cubiertos con dignidad laboral.
