La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo asestando cinco manotazos, digamos, como el presidente Lázaro Cárdenas del Río contra su antecesor, Plutarco Elías Calles.
Uno: El gobierno federal expropió y quedó con la mansión del ex director de PEMEX, Emilio Lozoya Austín, con valor de 51 millones de pesos.
Dos: La Unidad de Inteligencia de la secretaría de Hacienda y Crédito Público orgullosa de haber recuperado 5.8 millones de dólares del caso Genardo García Luna, el súper policía del panista Felipe Calderón Hinojosa.
Tres: En la audiencia en la fiscalía general de la República apareciendo en el palenque penal los nombres de Adán Augusto López Hernández, senador de la república, y Andy (Andrés Manuel) López Beltrán, un hijo de AMLO, el ex, ligados a la trama sobre huachicol fiscal.
Cuatro, además: Preso el ex góber precioso del PAN en Baja California, Ernesto Ruffo Appel por huachicolero.
Y, cinco: Destituido Rubén Rocha Moya como góber precioso, y de MORENA, en Sinaloa por sus malas amistades con “los Chapitos”, los hijos de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por narco.
Lázaro Cárdenas exilió en Los Ángeles a Plutarco Elías Calles por meterse en las decisiones presidenciales cuando tenía dos años como jefazazo del Poder Ejecutivo federal.
Sheinbaum apenas, apenitas, está por cumplir los dos años.
Y sus manotazos… ahí están.

