Por luis velázquez rivera
Un retrato sicológico de Nahle, la góber, se define con las siguientes pinceladas:
Uno: En las calles y avenidas de Xalapa, médicos, enfermeras y burócratas de la secretaria de Salud expresando el coraje social y la indignación crónica por el desabasto de medicinas en los hospitales públicos.
Entonces, Nahle resumió la protesta con frase bíblica: “Son show mediático”.
Al día siguiente, las madres con hijos con cáncer boteando en la vía pública para comprar las medicinas, le reviraron: “No somos ningún show. No somos mentirosos. Somos padres luchando por nuestros hijos. No somos ningún teatro”.
Dos: Cada vez más y más irascibilidad social en contra de Roberto Ramos Alor, el médico titular del IMSS Bienestar en Veracruz y Nahle, empeñada y obsesionada con mantenerlo en el cargo.
Tres: La niña Luciana Chacha Espinoza falleció de cáncer cerebral y su señora madre, luego de escuchar la frase apocalíptica de Nahle sobre “el show mediático” de las protestas, a través de las redes sociales envió un mensaje a la góber preciosa y entre otros apuntes le dijo: “¡Qué lástima me das! Tú y tu gobierno son una porquería. Esa soberbia que te sostiene” (alcalorpolítico).
La misma historia, por cierto, de cuando el góber Javier Duarte de Ochoa fuera encarado en Orizaba por la activista Aracely Saucedo, madre de la preciosa ojiverde, Fernanda Rubí, secuestrada y desaparecida en un bar desde la noche del 7 de septiembre del año 2012.
Nahle y Duarte, empalmados.
Dos gobernadores entrelazados por la historia social.
Estilos de ejercer el poder yuxtapuestos.
La historia, reproduciéndose como tragedia y comedia. (Carlos Marx y Federico Engels).
Cuatro: Veinte meses después en el poder sexenal, Veracruz: secuestros imparables. Desapariciones en escala ascendente. Asesinatos en los 212 (doscientos doce) municipios. 24 (veinticuatro) políticos y líderes partidistas ejecutados. Más fosas clandestinas. Masacres. Mayor impunidad.
Cinco: Por el contrario, ningún apapacho vendiendo, digamos, esperanzas, a los Colectivos, integrados con madres y padres con hijos y parientes desaparecidos y de ñapa, ningún abracito a los más de cinco mil menores huérfanos de madres por tantos feminicidios.
Seis: Eusebia Cortés Pérez, la chef de fritangas de Nahle en Coatzacoalcos, ungida secretaria de Desarrollo Social.
En todo, la expresión política de la frase bíblica del caricaturista Rius en el siglo pasado: “La panza es primero”.
Las fritangas, entonces, camino seguro para escalar puestos públicos en la política aldeana.
Eusebia Cortés ahí va: regidora en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos, diputada local, subsecretaria de Desarrollo Social, secretaria de Desarrollo Social y, al paso que va, en el año 2030, candidata de Nahle a la presidencia municipal de Coatzacoalcos.
Siete: El palacio de gobierno de Xalapa de mármol.
Palacio de mármol para obsequiar el último libro de AMLO, el ex, intitulado “Pueblo”.
Ocho: Con Nahle, la democracia se reduce a frase memorable: “Estás conmigo o estás contra mí”… (Por cierto, la misma frasecita del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, a los reporteros: “¿Estás conmigo o estás contra mí?”).
En el caso de Nahle, con su otra frasecita: “Les guste o no les guste”, es decir, yo mando y si me equivoco, vuelvo a mandar, y nada pasa.
Nueve: Nahle al principio del sexenio: “Vamos a exterminar la violencia, vamos a exterminar los feminicidios, vamos a proteger a las mujeres, vamos a exterminar a los Yunes”.
“Nada cuesta soñar” dijo aquel.
Diez: El “pirateo” de presidentes municipales, igual, igualito cuando el priista Javier Duarte con su operador político, Érick Lagos, secretario General de gobierno.
Once: Nahle (muy digna, ajá) sin asistir al velorio del padre de su antecesor, Cuitláhuac García Jiménez, con todo y que gracias a Cuitláhuac la Ley Nahle fue aprobada en el Congreso local.
La ley para habilitarla como candidata a la gubernatura dado su nacimiento en Zacatecas.
Doce: Para Nahle, todas sus declaraciones, discursos, palabras, son históricas, insólitas, milagrosas; por algo es la primera política en la silla embrujada del palacio de Xalapa.
Ella, con su triunfo electoral inimaginable y enviando al PRI al tercer lugar.
Trece: ocurrencias desde Cuitláhuac García y en la era Nahle: Las fiestas patronales y religiosas de pueblo en pueblo.
Digamos, ajá, para dar vida al Veracruz turístico.
Catorce: el corazón de Nahle en el ejercicio del poder político:
A) La diputada de 19 años, nieta de Claudia Tello, la senadora de la república y secretaria de Educación, premiada con una curul local después de declararse animalista pura por su mascota en casa, un perrito.
B) La carrera meteórica política de su chef, Eusebia Cortés Pérez.
C) La señora Bertha Ahued declarada la revelación guinda y marrón de Morena luego de poner lo que resta de El Dictamen a los pies de Nahle.
D) El nombramiento de la cosmetóloga la Nena de la Reguera como secretaria de Turismo luego de su derrota como candidata a la alcaldía de Boca del Río.
E) Y la ocurrencia de imponer como diputada local de Xalapa a Victoria Pérez Gutiérrez, con sus grandes iniciativas y propuestas, entre otras, vender café de Veracruz en el planeta Marte.
Quince: de acuerdo con la ley y el sistema político, el esposo de Nahle, director del DIF estatal.
Pero… mejor descubierto como apóstol del campo para reciclar los cultivos básicos tradicionales y fuertes en materia económica como son la caña de azúcar (¡ay el cierre (y fracaso) del ingenio San Pedro de Lerdo de Tejada!), los cítricos y el café.
Dieciséis: Nahle, dimensionando su gobierno en América Latina. Mirando lejos, ajá.
Por ejemplo, su crítica al desarrollo de la derecha en el continente en seis países: Bolivia. Chile. Argentina. Colombia. Ecuador. Y Brasil, en la hora cero.
Diecisiete: Hechos y fenómenos sociales rebasando por la izquierda, el centro y la derecha a Nahle:
A) El asesinato de veinticuatro políticos y líderes partidistas.
B) El asesinato de cuatro reporteros (dos mujeres y dos hombres), más uno desaparecido.
C) Más feminicidios. Y con más de 5 mil menores huérfanos por madre feminizada.
Dieciocho: los días y los meses y los años dejan huellas duras y rudas.
Al momento, por ejemplo, ninguna obra pública (local, regional, estatal) trascendente y significativa; en todo caso, anuncios, simples anuncios subastando esperanzas sociales.
Diecinueve: en el año 2025 (el primero de Nahle), 9316 (nueve mil trescientos dieciséis) migrantes originarios de Veracruz deportados por la política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Este año, 2026, suman ya, ya, ya, 19 (dieciocho) mil.
¿Dónde están, qué hacen, cuál fue y es (si es) su destino económico y social?
¿Dónde fueron, si lo fueron, reacomodados?
¿O quedaron (y están) a “la buena de Dios”?
En EU, un millón de paisanos de Veracruz, huyendo de la fallida y errónea política económica para animar y reanimar la creación de empleos dignos.
Y cubiertos con justicia laboral.
Y con las prestaciones garantizadas, ajá, en la Ley Federal del Trabajo.
Por fortuna, en Veracruz, el concurso internacional (así lo bautizaron) de bolero… Y, claro, el palacio de marmolito.
Veinte: En 22 (veintidós) meses, cuatro renuncias (o renunciados) de secretarios del gabinete estatal.
Una, la cosmetóloga Nena de la Reguera, a Turismo, luego de su derrota como candidata de Morena a la presidencia municipal de Boca del Río y arrastrado mal tratos a los subordinados y burócratas en la secretaría.
Dos, José Luis Lima Franco, a la secretaría de Finanzas y Planeación, soñando con la candidatura a presidente municipal de Poza Rica y en donde fuera excluido en la selección interna de Morena.
Tres, Claudia Tello, a la secretaría de Educación y después de la protesta de la sección 32 del Snte con el grito libertario de “¡Tello, fuera! ¡Tello, fuera!”.
Y cuatro, Margarita Santopietro Peralta, que para buscar la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos y en donde, cree y siente, estará y le irá mejor ampliando su horizonte político.
Claro, claro, claro, en el tiempo priista eran notorias las renuncias…, digamos, como ahora.
Hipótesis universal: Si un funcionario público renuncia o es renunciado a un gabinete político, de entrada significa inconformidad. Sentirse ahogado y estrangulado. Incluso, menospreciado. Limitado. Cooptado.
Además, “la cruda verdad”:
En política, ningún subordinado dimite.
Por lo general, lo renuncian.
En todo caso, lo atosigan y presionan para dejar el pesebre.
Veintiún: Nahle, ejerciendo el arte “de tirar la toalla”. Por ejemplo, cuando el duelo entre el Rector de la Universidad Veracruzana, Martín Aguilar Sánchez, para reelegirse, y sus antecesores (Víctor Arredondo Álvarez, Sara Ladrón de Guevara y Raúl Arias Lovillo), la góber marca su raya.
Allá… que ellos se arreglen, dijo, y punto.
Con todo y ser la jefazaza del Poder Ejecutivo estatal.
La matriarca para un Veracruz en paz.
Sobre todo, en la cúpula del poder político y público.
Veintidós: En la ciudad de Veracruz, una mujer escolta de Nahle se lanza y maltrata a la señora Cora de Jesús Rodríguez, vocera del Colectivo de Madres y Padres de Niñas y Niños con Cáncer internos en el Hospital Infantil. La activista quiso hablar con la señora gobernadora y la escolta la bloqueó, más cuando Nahle le echó en cara que no era madre de familia afectada… con todo y tener un hijo internado y en tratamiento médico en el hospital regional.
Veintitrés: El trato de la góber a los Colectivos integrados con madres con hijos secuestrados y desaparecidos… El trato a las madres con hijos con cáncer y boteando en la calle para juntar dinerito y comprar las medicinas tan caras… El trato a los médicos, enfermeras y burócratas denunciando el desabasto médico en hospitales… El trato a la prensa insumisa…
Parece el de una enemiga obsesiva.
Cero paciencia y prudencia política. Cero tolerancia.
Hay días cuando me siento dios exclamaba Calígula en su palacio de mármol.
Más considerando que ella es la jefazaza del Poder Ejecutivo del Estado Libre y Soberano de Veracruz Llave.
Es decir, una política con muchísimo poder: el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el poder policiaco, parte del Poder mediático, el poder de tantos presidentes municipales, el poder de los diputados federales y senadores de MORENA y el Poder de la presidencia de la república.
Más con su historial ascendente y en carrera meteórica: diputada federal, senadora, secretaria de Economía, gobernadora.
Suficientes cargos públicos para pulir y volver a pulir el carácter, el temperamento, la idiosincrasia, el ejercicio del poder, la vocación de estadista y la humildad, claro.
La humildad.

