“Veracruz… de moda”, ta’gueno.
Ahora, a propósito del asesinato de reporteros y de secuestros y desapariciones.
El crimen del periodista de Poza Rica, Luis Ángel López Valdés, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión se ha ocupado del asunto (Alba Alemán, Notiver).
Uno, la condena mundial.
Dos, castigar a los culpables.
Tres, reforzar la protección.
A tono, digamos, ajá, con el festín de la llamada Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas.
En la era Nahle, tres reporteros asesinados: Avisack Douglas Coronado, en Rodríguez Clara; Carlos Leonardo Castro Ramírez, en Poza Rica, y Luis Ángel López Valdés, en Poza Rica.
Dos reporteros secuestrados y desaparecidos: Miguel Ángel Amaya, en Pánuco, y Roxana Berenice, en Nanchital.
Por lo pronto, dos casos en el palenque mundial: caso Roxana Berenice, por la ONG Artículo 19, y caso Luis Ángel López Valdés, por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
“Veracruz de moda”, nomás.
Era Nahle: Veracruz, en el liderato nacional de feminicidios, iniciado en la era Cuitláhuac García Jiménez.
Era Nahle: 22 políticos, líderes políticos y partidistas asesinados.
“Veracruz de moda”.
Digan lo que digan.
“Les guste o no les guste”.
Los hechos concretos y específicos.
Así, igual, igualito, comenzó la era Javier Duarte.

