En Irán, y en el tiempo (ajá) de la liberación femenina un tribunal condenó a una cantante a 74 latigazos que le darán en fecha por definir.
Todo, porque el 11 de diciembre de 2024 dio un concierto sin público, pero que se retransmitió en directo a través de su canal de YouTube, sin la famosa hiyab, el velo musulmán que cubre la cabeza, el pecho y el cuerpo de las mujeres.
Vaya, el tribunal prohibió a la cantante Parastao Ahmadi y a su grupo salir de Irán en gira artística.
En Irán, endurecidas las normas religiosas, políticas y sociales en contra de la población femenina.
Parte de la cara, la cabeza, hombros y al cuerpo taponeados.
Más ahora cuando Irán se enfrentó a Estados Unidos y ganó la batalla.
Los políticos iraníes, dueños de la vida individual y colectiva.
Dueños del día y de la noche.
En el siglo XXI implacables contra las mujeres.
Caray, y cuando, además, en Europa los campos nudistas floreciendo en el surco próspero.
Y en Internet, la feroz competencia de los anuncios publicitarios con los cuerpos femeninos casi casi desnudos. y en posiciones sensuales y sexuales.
Incluso, robots y mujeres hijas de la Inteligencia Artificial (IA) riñendo por un espacio publicitario.
Vaya, llega momento cuando el cibernauta queda confundido entre la mujer de carne y hueso y la mujer robot y la mujer de IA.
En Irán, otro mundo, pues.
De por medio, la religión y salpicada con el poder político.
Por eso, en Irán en vigor el movimiento “Mujeres, Vida, Libertad”.

