Desde el Congreso de Veracruz, para el mundo.
Los diputados calentando la curul.
Unos, divirtiéndose con el celular.
Y en plenas sesiones.
Otros, chismeando.
Otras más, enojadas y con pucheros.
Otros, con gestos en la cara irreconocible.
En el subsuelo, el nepotismo.
El diputado ex priista Héctor Yunes Landa “tendiendo los trapitos sucios” en el patio legislativo.
Por ejemplo, el caso de la diputada de MORENA, Victoria Gutiérrez, con su hijita Nayeli Moreno Gutiérrez de asesora.
El caso de otro asesor de Victoria Gutiérrez, José Alfredo Lizárraga Corona, y con sueldo de 62 mil pesos mensuales.
Incluso, el jesuita y zapatista (zapatista del subcomandante Marcos, nunca de Emiliano Zapata) defendiendo a Lizárraga Corona.
Vaya, hasta argumentando que están sindicalizados y nada puede hacerse.
Bautista, además, predicando la ética entre los presidentes municipales como si fuera, digamos, “candil de la calle y oscuridad de su casa”.
Y de paso, caray, sabrá el chamán cuántos diputados locales más tendrán a familiares, amiguitos, amigazos, socios, aliados y cómplices de asesores.
Y, bueno, hasta donde se sabe, si bien se sabe, cada legislador tiene derecho (ajá) a nombrar tres asesores.
Con todo, la vida en el Congreso de Veracruz, una pachanga.
Un festín.
La foto/reportera Yerania Rolón lo expresa con su crónica fotográfica.
En Grecia llamaban a los diputados Conscriptos de la Patria.
Tal cual en Veracruz.
Y de Veracruz para el mundo, aun cuando, ninguna duda, en todos los Congreso sucede así.
Bastaría recordar al diputado federal, don Zenyazen Escobar, delatándose como el gran boxeador callejero en un pasillo del Congreso de la Unión.
En tanto, los diputados panistas exclamaban: “Está pedo”.







