Tortilla, el producto más caro… Jodidos los jodidos 

Platillo preferido del 94 por ciento de la población... ¡Vaya inflación!
Maíz, base de la alimentación mexicana

Una vez más, la inflación. Ahora, pegando “duro y tupido” a la economía de la gente en la miseria y la pobreza.

El desempleo y el subempleo.

Con salarios de entre cinco a seis mil pesitos mensuales.

La tortilla, el producto más caro en el segundo año de la presidenta obradorista, Claudia Sheinbaum Pardo.

Con todo y que la producción de maíz, sorgo y trigo alcanza niveles récord. (El País)

Con todo y el acuerdo de la presidenta con los productos para bajar en cinco por ciento el precio de la tortilla.

Pero… achicar el precio de la tortilla en los próximos seis meses.

Con todo, ajá, con el subsidio a los energéticos.

Y con los diálogos del gobierno federal con los productores. 

Incluso, con todo y enviar al secretario a Hacienda a checar los precios en los mercados de la Ciudad de México. 

Un pecado mortal sentarse a la mesa sin tortillas.

Tortillas de maíz.

Tortillitas de harina (y quizá con quesito fundido).

El precio de la tortillita derrotando por la izquierda, el centro y la derecha a la inflación.

Desde que nacemos y cuando los bebés ya tienen dientes, dos enseñanzas claves en el seno familiar:

Una, comer pancitos.

Dos, comer tortillitas.

Digamos, para llenar el estómago.

En su tiempo de presidente de la república, Lázaro Cárdenas del Río iba de gira al interior de la república y a poblados rurales y  su primer acto presidencial…

Era meterse a la cocina de las señoras…

Y agarrar una tortillita recién echada en el comal y en el brasero…

Y tomar con los dedos una poquita de sal…

Y desparramarla en la tortillita…

Y hace un taquito…

Y a saborearlo debajo de un árbol escuchando los lamentos y quejas y peticiones de los campesinos. 

La tortillita, pues, nos hace felices y libres. 

Pero en los días que galopan es el producto más caro. 

Digan lo que digan en el discurso oficial. 

De ñapa en el Golfo de México, el chapopote causando estragos en la economía de los poblados ribereños con los peces contaminados. 

Tortugas y delfines muertos, además. 

Más de un mes sin ganarse un centavo en Pajapan, en el sur de Veracruz, por ejemplo.

Ahora, el chapopote llegando a Actopan. 

Claro, claro, claro, el diputado jesuita, Esteban Bautista Hernández, prohibió hablar mal del chapopote. 

¡Hosanna, hosanna! 

Pero, bueno, con el precio de la tortilla en escalada, felices las nutricionistas pues la población dejaría de comer tortillitas que tanto engordan los cachetitos, la papada, la panza y las pompis.

Ahora, el siguiente paso es, sería, dejar que el pan también se dispare… para redondear la dieta. 

 

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