Poco a poco, pian pianito, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo mueve sus fichas.
Ahora, va por MORENA.
Adiós, adiosito a la obradorista Luisa María Alcalde.
Incluso, la versión de que también saldrá Andrés Manuel López Beltrán, Andy, hijo de AMLO, el ex.
Primera razón de peso y con peso: tropiezos de Alcalde y compañía.
Segunda razón: el desgaste.
Tercera razón: magros resultados.
Cuarta razón: incapacidad para conciliar hacia adentro y hacia afuera.
El primer manotazo de Sheinbaum fue enviando a Morena a Citlalli Hernández para operar las alianzas de cara a la elección del Congreso federal.
Ahora, el trascendido de que la secretaria del Bienestar, operadora de programas sociales y su consejera jurídica, Ariadna Montiel, en lugar de Luisa María Alcalde.
Y para la silla de Andy, Esthela Damián Peralta. (El País, Elia Castillo)
El sexenio de Sheinbaum, reconfigurándose.
El antecedente histórico con el presidente y general, Lázaro Cárdenas del Río.
Dos años después de tomar posesión, el manotazo.
Exilió al jefe máximo, Plutarco Elías Calles, a Los Ángeles.
Al día siguiente, todos los legisladores federales callistas amanecieron cardenistas.
Y al segundo día, todos los gobernadores callistas se volvieron cardenistas.
Y al tercer día, todos los jefes militares del país callistas se convirtieron en cardenistas.
La historia, pues.
La hora “de la cruda verdad”.
En el INE, Instituto Nacional Electoral, Sheinbaum nombró a su operador Arturo Chávez en el Consejo General.

